ELENA ANNÍBALI
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Nació en Oncativo, provincia de Córdoba, el 19 de abril de 1978.

Estudió Licenciatura en Letras Modernas en la Universidad Nacional de Córdoba.Tiene publicados los libros de poesía Las madres remotas (Editorial Cartografías, 2007) y tabaco mariposa (Caballo Negro, 2009).

Integró varias antologías de poesía y narrativa, entre ellas: Cucrito-Antología de poetas argentinos (Editorial Ratona Cartonera, México, 2010); Quince-Antología de poetas mujeres de Córdoba (Editorial Tinta de negros ediciones; 2010); Dora Narra (co-edición Caballo Negro & Recovecos).

La Editorial Universitaria de Villa María publicó su relato El tigre, en el marco del Plan Provincial de Lectura.

Lleva adelante su blog Che, madame… (www.chemadamme.blogspot.com)

 
> Poemas

tabaco mariposa

aprendí a fumar con rubén
enrrollando tabaco mariposa en papel
de seda

lo hacíamos de noche
sentados en un escalón de la casilla
mientras a nuestros pies
sus lánguidos perros soñaban
con la sangre dulce de las liebres
en el monte cercano

a veces todo era oscuridad, salvo
su cara
iluminada brevemente por el fuego
como un animal
por los relámpagos

el día que se fue del pueblo
me dejó su radio
y los jabones partidos
que yo usaba pasándomelos
despacio
por el cuerpo

con la última espuma disuelta en el agua
se fue, también, la memoria
y el deseo de él
una cosa fragante
y sutil
como los eucaliptos
cuando los moja la niebla

(De tabaco mariposa)

 

Madre

Mi madre, la Esquiva, la Lejana,
la perra blanca con sus tetas de leche,
con sus dulces venas azules agigantándose en la noche de la fiebre,
trepando las paredes para chupar mis sombras,
con su hermoso pico rosa, con todos sus brazos.
Mi madre tiene saudade de las ciudades que ha dejado atrás,
de donde le viene el cabello negro, suoi occhi de guerra.
Viene levantándose desde el poniente,
una Galatea de las esferas, que rueda sobre el mundo,
que lo impregna brevemente de sus perfumes,
y desde entonces, nada existe, sino su raza mezcla de bestia e inglés,
nada, sino sus cacerolas trashumantes, sus estropajos,
las vendas con nuestras sangres que guarda como sudarios.
¿Será ella, ese violento olor a almizcle que anuncia la mañana?
¿Dónde se anuncia su heredad en mi cuerpo?
Y a partir de la pregunta, aparecen las cicatrices, las alas,
la sal bajo la lengua, ese como a olor a humo y a calandria,
y todo el resto, todo, como una triste Barataria de sueños.

(De Las madres remotas, 2007)

 

080211

Fui a las altas oficinas del silencio

llamé
no me atendieron

llamé
tome un numerito, dijeron

tuve sed, y tomé el agua del pueblo

esperé mucho, mucho
sentada
parada
acostada

vi las cortinas mugrientas
las revistas de las star
el cuadro de la amazona del siglo XIX

desesperé

después de un tiempo

quise salir
gritar
espantar el oscuro pájaro de la nada

y la puerta estaba cerrada
y el cuadro como siempre
y el pájaro sombrío parado en mi pecho
cenando
mi lengua

(Inédito)