IRMA MARC
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Nació en Rosario en 1951. Reside en Corral de Bustos, provincia de Córdoba.

Publicó el libro de poemas El Gigante (Buenos Aires, 2007) y ha sido editada en diversas antologías, blogs y sitios de Internet.

Entre otros premios, fue finalista del Concurso nacional de cuento fantástico (Fundación Ciudad de Arena, 2004) y del Concurso Palabra viva (España, 2007), y recibió el primer premio en el Concurso Nacional de Novela de la Municipalidad de San Martín (Provincia de Buenos Aires, 2010).

 
> Poemas

En lo feroz

Ella habla en los sitios donde yo era una persona

                                                                                  /que no está más.

Ella habla de zonas más allá.

En el caos, en el estupor de donde proceden mis sueños,
/desguaza mi corazón

y manda al mundo las carnecitas a modos de pulsaciones
/ de la ausencia.

Ella trata de conmoverme con el recuerdo de la infancia

(no es tan fácil, amiga mía, no es tan fácil).

Ahora intenta elevarme a la contemplación de lo maravilloso

(Ella trama conflictos cuando se pone sentimental).

Y dice: “Alguien me hizo comprender que el sexo está acá”

y gatilla sobre su sien un dedo descargado.

(Cómo explicarle mi incertidumbre de lo que es carne,

                                                                                  /de lo que no).

Con palabras líquidas como las formas del sueño digo: “Ven”

               (El deseo es pulpa inhabitable,

               carneviva cavada en lo feroz del cuerpo,

               cómo- de qué modo- quién- cuándo- me llamó,

y es pavor  y dulzura

el llamado del amor). 

 

El charco de lágrimas

Yo le hablo, pero mis palabras ya no surten efecto,

se oyen como leídas por la voz de una ahogada,

hablo para que me oiga, como si Ella oyese.

Fui tras Ella a la comarca de las Mujeres Mudas,

usando una sombra como polvo enmudecedor para vocecitas

de la penumbra. Caí en un charco de lágrimas y Ella dijo:

¡Oh, ratón!, ¿sabes cómo salir de este charco?  Estoy muy cansada

de estar nadando por aquí.  ¡Oh, ratón!

Se oyó decir:

                      Toda habla es falsa y, como tú, cae.

Con un relampagueo de agujas tembló mi voz depositada

a sus pies como una ofrenda .

Toda mi vida es algo que jamás comprenderás,

grité desde la orilla  del charco.

Ella pareció comprender

y haciéndome esperar la noche

soltó mi voz que ardía

dando vueltas con el movimiento de las sombras.

 

Mamita perdida

Como quien se ha perdido en el bosque

y no quiere volver,

Mami dice:

“¡Me pasaría la vida llamando por mi nombre

               /a cuanta cosa encontrara hasta que algo respondiera!”.

Mami esperó las llaves del sexo

como una lluvia donde la lluvia,

mi mami tiene un corazón que crece

como el cadáver de una ahogada

en el agua inmensa.

Mi mami loba  me quitó

la canasta con lo que en Ella es nombrar,

la capa roja que vela lo que en mí es decir,

para que  mi cara lujosa

y todo lo que en Ella vacila

sea sueño.             

Mami loba: cósete los ojos

para que no veas qué boca tan grande tienes.

                                                               (De El Gigante)