PAULA SORUCO
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Nació en 1983 en Jujuy, donde vive.

Publicó Illinois (la creciente , 2005) y Cornisa (Llanto de mudo, 2008), ambos en la ciudad de Córdoba, donde supo residir y reincidir.

Participó en las antologías Espuma de rabia, plaqueta de poesía perra (La creciente, Córdoba 2003), Antología Poetas Argentinas 1961-1980 (Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2008) y Quince,antología de poetas mujeres de Córdoba (Editorial Tinta de Negros, Córdoba, 2010). spaulam@hotmail.com

 

 
> Poemas

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Pensé que teníamos poderes. Ejercíamos la telekinesis, no tenía duda era como volar dormida. Una cosa de la que te podría haber descripto el cómo sin dificultad. Un metal que al ser atravesado por la luz de un tipo de diamante, adquiere la propiedad de lo volátil, y el resto es neuroquímica. Dos imanes magnetizados a una distancia que se acorta, no queda más que quedar soldados. Condecorados, una chispa azul dentro del casco, que no te permita dispararte. Solo esperar, cuerpo a tierra.  

 

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Ser anfibio. Un café temprano y recargado. Me conforma, soportable. Que lo feo se suspenda para disfrute nuestro. Entidad suficiente como para ponerte nombres. Uno más exótico melódico que el otro. Mirarte decir papa frita, así. Liquido y destapa la ciudad de una cañería. Te invito a mi jugo de uvas, este mecerse placido. Quizá prefiera la trivialidad divina de un moverse con maletas, pero hoy no.

 

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Una avenida en rojos donde todo se va poniendo verde sin que nunca nunca tengas que frenar. Hasta el siniestro, entonces comprendes que hubo un exceso de fé. Un cachorrito blanco por su peso en sal, para que no crezca. Para siempre un cachorro de ser. Una avenida en rojos donde todo se va poniendo verde sin frenar, eso es cuando estas a tono. A tono con la cosa.