La voz y su huella. Foro de poesía originaria/contemporánea

  • FIPR

La voz y su huella. Foro de poesía originaria/contemporánea

Sábado 21 a las 16 h. CC Parque de España

Conversación en torno a las implicancias estéticas y políticas de escribir en lenguas originarias, hoy: aymara, guaraní, mapundungún y quechua, con la participación y lectura de poemas de Liliana Ancalao (Argentina), Mauro Alwa (Bolivia), Miguelángel Meza (Paraguay) y Jorge Alejandro Vargas Prado (Perú). Estas literaturas han logrado sobrepasar los límites políticos y culturales de los Estados Nacionales problemátizandolos con una fuerza tenaz. Son, desde la asunción de la lengua, escrituras subversivas. Coordina: Mario Castells.

La lengua no es una invención caprichosa sino un producto histórico. Muchas son en América las lenguas que sobreviven, como las naciones que las habitan, al acecho permanente del neo-colonialismo. Esta vieja tragedia de esclavitud, degradación y exterminio que empezó con la conquista ha desembocado en el despojo que lleva adelante el capital neo-extractivista. Una frase fundamental del pensamiento guaraní sintetiza el problema. Tekoa’ŷva ndaipóri teko. Sin territorio no hay vida, no hay cultura.  La producción de poesía oral y escrita en lenguas originarias de este continente nunca se detuvo a pesar de las políticas lingüísticas de homogenización y sometimiento llevadas adelante por el colonialismo europeo y los Estados nacionales en Latinoamérica. Sin embargo, tal como ocurrió con la sociedad mestiza y con su expresión lingüística, la producción literaria de las naciones originarias adoptó el signo colonial. Ajeheko’óvo yvypóra reko ahávo. Voy perdiendo mi ser mientras me voy humanando, le dijo el Cacique Guyraverá a un sacerdote jesuita. Así pues, la letra prestada fagocitó, en principio, una literatura prestada, pero también una propia, una nueva. Dejemos de lado los cepos ideológicos de categorías tales como aculturación, ¡acaso alguien le pide pureza a las culturas dominantes y apropiadoras!, y distinguiremos una literatura alternativa a la de los colonizadores. Viva y vivificante. Pues aún con esos préstamos usurarios hallamos en ellas las nacientes de una cultura particular y preciosa en la que abrevar. “Transformar las fuentes etnohistóricas, la visión de los vencidos, en literatura de alternativa es más que un cambio de etiqueta. Es el reconocimiento que estas poblaciones, si bien derrotadas, medio asimiladas o marginadas, no dejan de seguir su reflexión literaria sobre el mundo”, escribió Martín Lienhard en su gran libro La voz y su huella. 

Si así lo hacemos veremos que los Comentarios Reales del Inca Garcilazo o la Nueva corónica y buen gobierno de Guaman Poma de Ayala se pueden leer en contrapunto y de un modo no menos transversal con los versos de Kilku Warak’a o de Vargas Prado, lo mismo que el Tesoro de la Lengua Guaraní de Antonio Ruiz de Montoya S.J., texto fundamental de la Conquista Espiritual que lideró la Orden de Loyola entre las naciones guaraníes, con el Ayvu Rapyta / El fundamento de la palabra, los textos sagrados de los Mbya Guarani, traducidos y comentados por León Cadogan, y los versos de Miguelángel Meza que retoman los mitos fundamentales de la cosmogonía guaraní desde un yo lírico propio de un campesino de Caacupé. Estas literaturas han logrado sobrepasar los límites políticos y culturales de los Estados Nacionales interpelándolos, problemátizandolos con una fuerza tenaz. Convirtiéndose desde el vamos, desde la asunción de la lengua en escrituras subversivas. No desde la elevación de una filosofía político-cultural como podría ser el Katarismo en Mauro Alwa o el Newen Mapu, la fuerza de la cultura mapuche de la que también se nutre la poeta Liliana Ancalao, una de las mejores en cualquier lengua, nacida en Puel Mapu, sino por el solo hecho de escribir en una lengua originaria de América. La lengua es portadora de valores que, en el caso de las sociedades con tradición oral, se manifiestan y potencian especialmente por la vía elocutiva. En este sentido, los escritores últimos, al romper la linealidad del lenguaje, están dando cuenta del momento actual, caracterizado por una mayor complejidad del mundo latinoamericano. El desarrollo de nuevas estéticas ligadas a formatos audiovisuales ha potenciado estas hibridaciones: la performance, el hip hop, el cine, etc. Pequeñas islerías aún, las obras de los escritores indígenas representan “la retoma de los símbolos poéticos propios”; eso que Tadeo Zarratea, refiriéndose a la literatura paraguaya de expresión guaraní, define como un proceso de descolonización poética. Pero que es también, pensamos nosotros, un disimulado cautiverio en la pasivización posmoderna. Esto vale para describir a lenguas estatales, como el guaraní, el quechua o el aymara, como también para el mapundungún. Lenguas todas que se recrean en la cocina de la oralitura, una oratura popular que cuenta con millones de hablantes, en oposición a la Biblioteca. En el foro Originaria/Contemporánea cuatro poetas: Liliana Ancalao (mapundungún), Miguelángel Meza (guaraní paraguayo), Mauro Alwa (aymara) y Jorge Alejandro Vargas Prado (quechua) conversarán en torno a las implicancias estéticas y políticas de escribir en lenguas originarias, hoy.

Mario Castells