Claudia Magliano

Claudia Magliano

Montevideo (Uruguay), 1974.

Es profesora de Literatura egresada del Instituto de Profesores Artigas (IPA). Su primer libro Nada, fue premiado en el concurso de Poesía de la Asociación de Bancarios (AEBU) y la Casa de los Escritores del Uruguay, en 2005. Su segundo libro Res ha sido publicado por Ático Ediciones en diciembre de 2010 y obtuvo el Primer Premio de Poesía Édita del Ministerio de Educación y Cultura del Uruguay (MEC), edición 2012. En 2016 obtuvo una mención en poesía inédita en los Premios anuales de literatura del MEC por el libro El corazón de las ciruelas, editado en coedición por Ático y Civiles iletrados en 2017. De 2019 es su libro Aquí habita la calma publicado por la editorial La coqueta. Su libro Lo trágico es el olvido obtuvo el Primer accésit en el Concurso de Poesía de Letras Cascabeleras, Cáceres 2018 y fue publicado por Letras Cascabeleras en Textos suyos integran diversas publicaciones colectivas, entre ellas: Catálogo de la Exposición “Joya x Joya”, (edición bilingüe realizada por el Museo Nacional de Artes Visuales); Poesía Femenina Uruguaya. Una muestra. Serie “Un libro un abrazo” (Tomo 6, Biblioteca Nacional); “Letras e ideas del Uruguay” (Revista Casa de las Américas, Nº 281, octubre-diciembre, 2015); De divina proporción, muestra de poetas uruguayos (La coqueta ediciones); El libro uruguayo de los colores (poesía infantil) Topito ediciones; Voces de América Latina II, (Meidaisla Editores); Cuerpo, palabra y creación muestra de poesía uruguaya, (Editorial Encuentros); Confiado a un amplio aire, muestra bilingüe (español-inglés) de poesía uruguaya (Editorial Yaugurú); Integra también varios blogs y revistas electrónicas, entre ellos: Círculo de poesía; El infinito viajar; El país cultural; Emma Gunst; Transtierros; El poeta ocasional.

Poemas

    ¿Y quién es este niño con su camisita?
    Pero ¡si es Adolfito, el hijo de los Hitler!
    Wislawa Szymborska

    Hay pastores y bueyes y hay ovejas y hay el yugo de dios atado al cuerpo. 
    Hay familias invocando a las familias mientras empuñan los valores de la espada. 
    Hay una bestia, una fiera, un animal y hay la mano que le lustra el espinazo. 
    Hay puñales en la cresta de los gallos y hay tres gallos en la cresta de la ola que arremeten la dulzura de los ríos. 
    Hay un circo de miseria en cada esquina, hay corderos traspasando el alambrado (las porteras siempre son insuficientes)
    Hay muros en los muros levantados. Hay cien dioses con los brazos extendidos. 
    Hay vacas y corderos y hay mil lobos y sus dientes apretados en la sombra. 
    Hay un mundo de metal en el poema y hay fusiles que destrozan cuatro versos. 
    Hay Wislawa, el niño Hitler sonriéndole a la cámara. 
    Hay pavura y ya no hay Dante que dibuje el dolor de otros infiernos. 
    He aquí la tierra atravesada por cruces en el monte, los calvarios. 
    He aquí la sal hecha pedazos, el salario, los salterios y los santos. 
    Ay, un hombre, dos hombres, diez soldados. Las murallas del amor destartalado. 
    Ay, el mundo, las ciudades, los misiles. Ay, no hay dios que nos asista en esta rueda. 
    Ay, los campos de batalla ya no hay nada. Nada, ay, que nos salve del tirano.

    Ni un temblar de cascos y armaduras ni la égida de Zeus devorándose las aguas.

    (Inédito)

    Una hoja tiembla en el borde de la rama
    Sostiene la lluvia su rara nervadura
    El sol apenas hiere
    Como un rayo finísimo su filo luminar atraviesa la tarde.
    Caen los frutos por su pulpa
    Semillas hay que se clavan a la tierra
    Y crece un huerto al borde del abismo.
    ¿Limpiará la tormenta tanta metáfora?

    (Inédito)

    El aljibe escupe el agua esa que hemos de beber dijiste no otra de río o estanque porque la noche trae muertos a la superficie y en la mañana parece que ya no quedara nada sin embargo hay restos de piernas y brazos flotando allá más lejos cerca del molino y  no los vemos la vida comienza justo en la puerta de tu casa en el galpón donde se alinea la lana del rabo de las ovejas que cortaste a fuego chilla y aúlla el ganado res cabeza molida a golpes o de un solo tiro pac seca es la muerte de los animales es seca y muda muda muda no dicen nada los animales no cuando los matan se dejan ser presa sabrosa ah hoy también comeremos tierna carne de oveja y mañana la alfombra de cuero acariciará mi piel delante de la estufa y haremos leños con el monte y haremos el milagro de la noche/ sin muertos flotando en el río porque no los vemos /la vida comienza en la puerta de tu casa comienza /sí así dulce es la tarde cayendo sobre los campos.  

    (De Res)