Guillermo Bacchini

GUILLERMO BACCHINI

Rosario (Argentina), 1967.

Residió algún año en Capital Federal, tres años en Barcelona, hoy radica en Peyrano, “una comuna situada justo en la unión de la suela y el taco de la bota santafecina” (sic). En los noventa cursó sin completar la carrera de Filosofía y Letras en la Universidad del Litoral. Deviniendo en actor autodidacta, presentó en numerosas ocasiones con el formato de “perfomances”, en lecturas de ciclos literarios y en centros culturales
diversos, textos propios y también de Juan José Saer y de Samuel Beckett. Autor de: El Ducto, (texto de discusión polilógica. 1º ed.1996), El tejido de ilusión (2000), La palabra pneumática, y La voz muda (2008), El naipe carbónico (2016, contiene a: El texto cae y Picardía), El escalofrío (2016), El derecho de los aturdidos (2015), para el 28º FIPR presenta La frase y El paño fantástico.

Poemas

Todos somos un ruido

 

Sumerjo la mano en lo líquido de la noche para saber tu hombro,

como la penumbra que tus ojos dejan oler en su suave sudor

toca las lágrimas de hielo en mi mejilla,

para encender los ruidos tiro preguntas a matar,

pero vos respondés respuestas a matar

para mantenerme en el vacío,

o para que el tiempo se haga lluvia

y llueva humo sobre mi vientre

que muta en arena.

 

Entonces escupo

y me sumerjo puño en la densidad cada vez más anochecida

para  estar con mujeres y hombres

sin preguntarnos nada.

Atardece en oriente para regocijo de orientales

y muheres japonesas

recortando en el cielo rojo contornos de cuerpos bailando.

 

Una anciana tiene entre sus dedos 

                 enteros restos de caparazón de escarabajo.

Sentada en la arena descansando de su vida se maravilla 

                                             de lo que ve.

Nubes transportando océanos de vapor

humus barnizando piedras

agua salpicando piernas

aire en los pulmones del samurai

haikus haikus

tiheras recortando telas

sables de honores tecnológicos

ojales en rostros lisos

y gargantas ensablando haikus y harakiris

ve.

 

 Estoy encerrado entre el sonido del tiempo y el 

                               latido de mi corazón,

entre el silbido del viento

el sonido del tiempo

y el latido de mi corazón…

y oigo el silencio del sonido del pasaje del tiempo,

del pasaje más lejano del oscuro pasaje del tiempo…

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