Morena García

MORENA GARCÍA

Rosario (Argentina), 1978.

Militante peronista. Travesti. Nacidx en Rosario. Escritora. Trabajadorx en la U.N.R.

Poemas

«Su crédito no es suficiente para realizar esta llamada”- me
contestó, con una parsimonia digna, la voz mecanizada. Yo
seguía intentando con una insistencia carnera propia de
Aries, mientras mi cabeza recostada en la mesa observaba
la naturaleza muerta de la última botella de vino barato y el
blíster»; vacío de rivotril que oficiaba de frutera. La mirada
nublada me recordaba esos efectos de cuarta que se usaban
en las novelas low cost de antaño precisamente para
evocar, para viajar al pasado. Es que este desenlace era
fruto incomestible de ese revival.

Mi cuerpo ya no quería más, mi mente incompleta era el
vestigio de una guerra moral donde mi ser completo solo
era un daño colateral.

El pasado usa de verdugo al presente y al futuro como un
barrilete que nunca remonta.
Ojo eh,no es que no le puse onda, como suelen decir les
pibes de ahora con la lengua llenas de aros y los ojos vacíos

y volcados.Vacíos y volcados como el vaso que rodó hasta
caerme en el pie.

Es qué es eso, yo quise ser, pero la inercia de este burlón
transitar ni siquiera me permite deshacerme por completo,
estallar en mil pedazos y me deja dando vueltas concéntrica
babeada volcando el último líquido como ese vaso sin
ningún propósito, inacabado.

Perdón suelo irme por las ramas, aún en mi perfo
improvisada sin bañera, a lo Monroe.

Debo confesar que fui un poco narcisista al elegir el lugar
para el drama final pues el baño está sin terminar y con
manchas de humedad que asemejan a un test de Roscharch
y lo que menos necesita, es mi cuerpo desproporcionado
entre el inodoro y el tacho de aceitunas con bolsitas de
supermercado, que juega hacer el aro de básquet de mis
pañuelos descartables.

En el dormitorio tampoco hubiera podido, ahí murieron
varios amores y a mi me gusta lo exclusivo. Así que el
comedor parece haber sido la opción más glam, pienso
mientras miro las sillas que parecen souvenires de cada
rancho que visite. Todas como mis amores, inútiles, ni un
remoto parecido entre ellas. Detonadas, inclinadas hacia la
izquierda por la podredumbre de las patas, un pasado duro

mucha joda, poco amor, un exceso de mi cuerpo
derrumbado sobre ellas.

Intento no irme por las ramas en este mareo que se
asemeja a todos los pedos que me agarre y con el mismo
resultado, pocas risas, muchas lágrimas y público escaso.
Vuelvo a marcar el número ese que había agendado con
tres “A”, que en algun momento pareció tan importante.
Ése que parecía el comienzo de una cumbia de Leo Mattioli
"Aaay amor" y de nuevo el tono desesperante de la
autómata que a esta altura es más escuchada de lo que fui
yo. Repite»;Su saldo es insuficiente para realizar esta
llamada»; Mira si será jodido el mundo, que ni en este
momento una tiene la posibilidad a una última llamada.

Ojo eh!!! No es que quisiera ser salvada o ayudada, esto ya
lo tenía preparado. La llamada que quiero hacer es para que
me encuentren rápido porque si no, mi obra intitulada
“Julieta sin Romeo” corre riesgo de perder lo chic.

He escuchado varias historias donde el ambicioso plan salía
mal y a la Andrómeda de cabotaje la encontraban una
semana después. No había llantos ni desconsuelos mucho
menos un chongo fornido que arrodillado, levante el
cuerpo de chaucha hervida, pegando un grito al cielo. Sólo
tipo con barbijos y los que no, con cigarrillos que
prácticamente fumaban con la nariz para evitar la peste.

Los dedos ya no registran todo este análisis y empiezan una
rebelión espasmódica donde cada uno hace lo que se les
canta el culo, excepto el pulgar. Él siempre fue el más
disciplinado, no como el del anillo que de poco me sirvió o
el índice que sólo lo veía cuando lo apuntaban contra mí.

El pulgar parecía estar dispuesto a no entregarse a este
frenesí epiléptico y dio contra la tecla verde en la pantalla.
Creo haber mencionado ser de Aries. «;Su crédito es
insuf…..»;

No pienso escuchar el nefasto mensaje otra vez o no
puedo. Llegué demasiado lejos estoy lista, sólo quería avisar
que estoy más arreglada de lo que alguna vez lo estuve.
Estoy perfumada. Pagué las cuentas que recuerdo o para las
que me alcanzó la guita. Me maquille fuerte, solemne pero
fuerte.
Pienso que hubiese sido al pedo dejar una carta, mientras
las pestañas recargadas de rímel se entrecierran como estas
plantas atrapamoscas, Venus creo que se llaman, justo

Venus. Siento un “tu tu tu” que parece hacerse lejano, un
sonido familiar para mí y la monotonía empecinada de un
“no posee saldo para RESISTIR” está llamada. Parece ser el
epitafio para este fin que ahora siento sobreactuado.

Frente al espejo, con el corazón agolpado en la garganta me
pinto.

Me pinto poco porque no quiero ser como ellas. Me pinto
poco, porque menos es más. Me pinto poco, pero mi cara
no tan dulce necesita un poco más.

Una sospecha de maquillaje voy a decir con el tiempo que
me puse cuando en realidad tengo maquillada hasta las
rodillas.

Y termino pareciéndome a ellas.

Es que ellas no estaban tan enfrente.

Frente al espejo siento náuseas de está metamorfosis
dérmica sensorial que no puedo controlar y de tener que
mostrar el capullo al mundo para que entiendan y no
entienden, y las náuseas vuelven y ya no son de nervios.

Frente a mi vieja estoy sentada, mi vieja no sabe, mi vieja
desconoce quién soy solo conoce que desconoce al hijo que
insiste en resucitar y que hijas nunca tuvo

Frente a mi vieja no soy nadie

Frente a mi viejo no estoy. Mi viejo aunque está ,nunca
estuvo, solo conozco el revés de su palma y unas lágrimas
retenidas que significan más que las que he llorado. Frente
a mi viejo no estoy, ni yo… Ni el

En el comedor tengo mutismo desgarrador y los ojos de
ellos gritan más que cualquiera. Mi mano se posa
temblorosa de lado en forma de cuenco, en forma de
súplica, en forma mendiga y busco explicar… Y nadie tiene
oídos. La vista alcanza, las pruebas alcanzan, el espanto
alcanza para convencerlos.

Y tránsito la casa que no me pertenece porque está manada
no es mía.

Y entonces la calle.

La calle gris y plomiza que refleja un cielo no más amable.

Las muecas en las caras, las miradas presentes, la sangre
que se agolpa en la garganta y de repente:
Putooooooooooo!!!!

Y de repente silencio

Y de nuevo: Putoooooooo!!!

Y nadie……
Y silencio….
Bullicio, miradas, el silencio cómplice y las risas. Las risas
son lo más audible desde está travesía.
¿Si tengo miedo?
Si tengo,
¿Si tengo hambre? si tengo

Si tengo frio?
Me calan los doce años.
Pero está transformación urbana trae más que miedo.
Siento mi piel más dura con cada insulto. Siento los ojos
vidriados

Tengo un inmenso deseo de quemarlo todo. Por qué no me
lo merezco, porque soy una criatura invisible, por tanto mal,
por si las dudas. Voy a volver a prender fuego todo con mi
taco inflamable y mi espanto a flor de piel.

No me merecen. Tengo espuma en la boca y me pedís
paciencia. ¿Me pedís paciencia o que me rinda? No me
pidas que aguante YA AGUANTE DEMASIADO.

¿Y me preguntas si soy mala?
Y me miras con miedo y desconfianza, ahora que ya no
tiemblo ni pulso frágilmente.
Me deben horror y vine a buscarlo.
Me deben los besos y los huesos
Me deben una familia
Y me deben la sangre de las otras
¿Y me preguntas todavía porque tanta saña?
Mientras muerdo las manos que me azotan y es que no
comprendes bebé que de cachorra me tiraron y en la calle
me hice perra.

Gemir en las inmensas soledades de los márgenes será un ejercicio obsoleto
Hay un futuro a la vuelta de esa sonrisa.
Llorar por las padres fallecidos aun estando vivos, será un recuerdo finito.
Hay un futuro que espera acunarte dulce travita expectante.

No habrá manos ajenas que barajen las cartas de tu destino
Un migrar obsoleto, ni un mezquino camino
Hay un futuro que se escribe con tu letra
Y con la sangre de las nuestras

No habrá luces detenidas por tu labial incandescente,
Ni un batir de pelo urgente, para sacudirse la luna enmarañada en tus clinas.
Hay un futuro con sabor a sol, que va a iluminarte la frente.
Un refugio acogedor, lejos de la esquina.

No habrá querida travita latente, un pulsar de miedo sobre el manto pavimentado
Ni la persecuta feroz del milico ensañado
Para verte caer de costado, yaciente, precoz, abatida
Un futuro con los brazos abiertos te espera para lavarte las heridas.

Nunca más un amor a escondidas de todos, nunca más los dedos apuntando.
Un futuro nuevo, lejos de tanta sangre aspirada, de tanta dentellada furtiva.
Hay un futuro, travita dulce, forjado por las otras.
Uno que se forjo en la lucha y en las partidas