Daniel Durand (Concordia, 1964)

Poeta y editor. Cofundó la editorial Deldiego y la revista 18 whiskys. Codirige la editorial Colección Chapita. Publicó, entre otros, los libros La maleza que le crece (1997), El Krech (1998), Segovia (1999), Vieja del agua (2000), El Estado y él se amaron (2006), El cielo de Boedo (2005), Ruta de la inversión (2009), Inquina se apila (2008), Cabeza de Buey (2017) y Las nalgas entre sí fabrican ojos sociales (2017). Desde 2009 dirige la Escuela de Poesía y Edición.

 

Fischer tenía apenas 16 años cuando le hizo esto a Samuel Reshevsky en el campeonato de los EEUU de 1958/59:

1. e4 c5 2. Cf3 Cc6 3. d4 cd4 4. Cd4 g6 5. Ae3 Cf6 6. Cc3 Ag7 7. Ac4 O-O 8. Ab3 Ca5 9. e5 Ce8 10. Af7 Rf7 11. Ce6 de6 12. Dd8 Cc6 13. Dd2 Ae5 14. O-O Cd6 15. Af4 Cc4 16. De2 Af4 17. Dc4 Rg7 18. Ce4 Ac7 19. Cc5 Tf6 20. c3 e5 21. Tad1 Cd8 22. Cd7 Tc6 23. Dh4 Te6 24. Cc5 Tf6 25. Ce4 Tf4 26. De7 Tf7 27. Da3 Cc6 28. Cd6 Ad6 29. Td6 Af5 30. b4 Tff8 31. b5 Cd8 32. Td5 Cf7 33. Tc5 a6 34. b6 Ae4 35. Te1 Ac6 36. Tc6 bc6 37. b7 Tab8 38. Da6 Cd8 39. Tb1 Tf7 40. h3 Tfb7 41. Tb7 Tb7 42. Da8 (1:0)

 

Plata y melodía

Yo soy pobre y el que maneja diestramente la guadaña
en el baldío de al lado es a duras penas calavera.
Lo vi segar los pastos aledaños
y en el chasquido corto y seco del filo iban montadas
las frases que la mente en ese instante repetía.
Pero al bajar de la terraza para fijarlas al soporte
solamente quedó sexo plata y melodía,
y no busquen otra cosa porque no van a encontrar,
y no digan teca, digan manteca
y no repitan guita porque es guitarra
guitarra es moneda y moneda es
billete, pero no digan billete
porque billete es mosca y mosca
es filo y filo es efectivo,
sope sin lado pero dado vuelta,
peso que en el hastío de la sombra quedó preso.
La historia del vento es un derrape de argucias
puestas a sonar en la ventolina de la sinonimia
cuando estamos todos sentados sin un cobre.

Cantan los marlos cantan los pernos
canta la casa de al lado y las olas acompañan
con su acordeón espumante
cantan los cocos cantan las cartas
canta la arena sin orden cuando el agua
La organiza.
Canta el canto de una moneda girada
cantan los cantos rodados que empuja la montaña
cantan los cantos rosados de tu señora
cuando toda la musculatura se cierra repentina
al sentir el roce sedoso de otros dedos.
Suenan los caños gritan los gallos
canta la siesta y se calla una humareda finita
que va subiendo derecho al cielo.
Cantan dos palos que se entrechocan
en las manos de un borracho enfurecido
que se quedó sin comida.
Cantan los canas allá en la esquina
debajo de una arboleda que no canta
pero refresca y susurra.
Cantan abriéndose sigilosas las cortinas
de una vecina que espía.
Canta un skater que pasa, canta su tabla
Al rodar contra el asfalto y canta
el cigarro que lleva humeando entre los dedos.
Canta una Ranger plateada, canta una tía
que conversa acaloradamente con su hermana.
Canta una goma podrida canta un pescado colgando.
Canta una iguana en silencio y crepitan las ramas secas
de un arbolito podado.
Canta lo verde canta el cansancio,
lo verde canta en los ojos y el cansancio en la cintura.
Cantan los visitantes de este domingo nublado.
Canta la josefina cuando vuelve del trabajo
canta el tronco seccionado de una palmera tumbada
canta lo blanco en el horizonte
y las monedas en el bolsillo impaciente
de un pastor policía que espera la clientela
recostado en una columna de su templo.
Cantan las pibas que se cambian en el baño
canta el altoparlante de una mezquita lejana
crujen las piedras que pisa mi señora
canta la ropa colgada y cantan
todos los bichos trepados a una esterilla morada.

 

Cabeza de Buey

A la calle baja el silencio de los cuartos,
el brillo de los muebles en una oscuridad
con detalles: los dígitos rojos de la hora,
los ambarinos que avanzan y se retraen
de los vúmetros que estallan en volumen cero.
De esos fosforescentes resplandores débiles
se cubren los cabellos húmedos, brillosos,
de una mujer dormida en celo improductivo.

Hasta la calle baja el silencio de las casas,
garajes, y de las avenidas a los edificios
se filtra el gran silencio de los autos guardados,
detenidos. Un patrullero cubierto de hojas húmedas
y secas. Triple halo blanco azul y rojo de la luna,
que estuvo llena hace tres días, y ahora mengua
liberando, se desimanta de su compacta redondez,
va por atrás de las construcciones, hacia su pozo negro.

Al oído en los cuartos llega el zumbido del mosquito
que eleva la línea de vuelo y retorna luego ululando
una ambulancia blanca, una ráfaga de luz roja
resbala por las paredes interiores del cuarto
con ventanas abiertas. ¿Quién se debate en una idea
inmortal? ¿Quién muere ahora pensando
en el momento que se detienen todos los derroches?
¿Guardarás tu cara juvenil para llevarte
el dorso, el animal extraño?

Y en las precisiones despojadas de ilusión… ¿quién vive?
A los cuartos amplios soleados absorbentes, va el tronar
de los monstruos, vozarrones de paja quebradiza;
la bolsa de plástico rodando ante la mirada de los hombres.
Va y viene el polvo, el viento entra en corredores finos,
sube escaleras mojadas, mueve helechos aún verdes, y
en la extensión de las calles ablanda su frente y adelanta.
Una alarma estremece a todo el barrio, el pez
sigue solo, inmóvil en su pileta, bajo los ruidos,
en su cueva de agua la tortuga ve un siglo.

(Pero disculpen si esta languidez parecía duradera,
es que ahora descubrí una zona impalpable
que libera su intrínseca ilusión, y estoy contento)

Paño marrón, nutriente de las capacidades negativas,
a través de su agrietado seco he visto la alegría,
de vivir, de pensar, de ir y venir por las calles,
el alborozo de estar sentado en trenes, el acto lúcido
de apagar todas las luces de la casa y quedar despierto.
Paño rojo verde y amarillo del pozo sin astros ni confines.

Las arboledas sedientas, luminosas copas de pasto seco
en la noche reciente, sobre la tierra polvorienta, fuera
de todo renacer, definitivo sentimiento de carne
en estado puro, blanco, lunar, impalpable, agotado;
sin gota de agua ni germen de semilla, lago inmoldeable.

Vagaría, iría a caminar dando rodeos a los parques…
¿pero para qué? trabajaría, amaría, obtendría…
¿pero para qué? si es imposible no hacer nada,
condenas del mejorar, empezar a amar, desear
un signo que se desenvuelve y muestra toda su familia
de esferas, ganchos, hojas y caballos, gente joven y vieja.

Un pequeño cinturón de castidad como una lente de contacto
colocado a la entrada, transformado en ojo atento
sin poder recibir más que luz e impresiones
a través de transparencias. Un rey que no vuelve,
un batero no despierta, una gordita encinta, un perro
se aparta de sus dueños y entra en la brillante heladería.

Las ranuras infectas mantienen al mundo en calma,
muerto, con el deseo de renacer, de infundirle un alma
al alma, de moldearle un cuerpo al cuerpo. Bajar en silencio
desde los cuartos hasta la calle, llegar al auto,
tantear las llaves y frotarse las manos antes de comenzar
a manejar: paso la lengua por el hueso frío de la calavera.

 

Lagartija

Mi compañía y gracia de hoy es una lagartija
que apareció pegada al techo blanco del baño.

Tu camuflaje amarronado no sirve
para esta superficie pintada con latex,
tu camuflaje, al igual que mi impresora color,
no tiene blanco.
Vamos a tener que hablar con el oso polar.

Está ahí hace dos días, sola, inmóvil,
y yo casi que no tomo agua ni mate,
para no tener que ir a mear a cada rato
y molestarla.

 

Atardecer de enero

“Cuando tu inteligencia haya salido del espeso bosque de la ilusión
Te volverás indiferente a todo lo que se ha oído y a todo lo que habrá de oírse.”
Sri Krishna

Sentado en el patio
da la última pitada
a un cigarrillo, y apuesta
mentalmente, contra sí mismo:
si la colilla cruza el muro
vivirá cien años, sino nada.
La colilla pasa recta
diez centímetros por arriba del muro.
Sigue sentado, la manguera
ya debe haber expulsado
toda el agua caliente que contiene
y ya estará saliendo fresca,
lista para regar las plantas.

 

Lectura

Debe tener mi edad, unos 50.
Está sentado en la vereda, rompe
cuidadosamente un frasco de vidrio
con una piedra, hasta que le queda
solo el redondel de la base.
Toca con las yemas los bordes filosos,
lo mira, lo gira y lo acerca despacio
a su cara. Veo como su ojo desmedido
intenta leer un diario.

 

Visión

Era una mañana de octubre.
De vivir dado vuelta me di vuelta
y amanecí temprano:
abrí los ojos quieto y boca arriba,
la sábana estaba suave y agradable,
corrí las piernas para refrescarlas
en la parte más fría y alejada.
Era verde la sábana de arriba,
era verde la sábana de abajo.
Eran las ocho y en cualquier momento
escucharía el ruido de las llaves
de Rosita escarbar la cerradura.

 

Nueces mojadas en los pastizales

Nueces mojadas en los pastizales,
puntos luminosos entre los árboles
y los que juegan por necesidad
seguro pierden por obligación.

La cosquilla en el meñique
viene bajando desde el brazo,
es la muerte que está adentro
de mi madre, nos demuestra
que se mete en cualquier parte.

La aventura dada vuelta,
agarrada con las patitas finas
mi madre parada en un palito
y los que juegan por diversión
seguro ganan sin explicaciones.

Lo peor es escribir bien.
No, lo peor es escribir mal.
Si, lo mejor es amontonar.

Si, lo mejor es mejorar
nuestro campamento, poner
lindo el alrededor, apilando
las piedras del lugar,
monolitos pequeños
que nos acercan al primer
expresador, modificador, embellecedor:
el artista: el primer traidor.

Ahora voy a reconocer,
voy a solicitar disculpas
a las chicas con las que
intercambié fluidos
solo para que les agraden mis textos.

Escribí para amontonar poder
en mi apellido: Durand.

Ahora no lo quiero
no quiero ese poder pequeño montado
en mi apellido, no voy a corcovear,
no quiero apellido, no quisiera
querer.

Ahora voy a solicitar disculpas
a todos los que vinieron a mi casa
para ser convencidos de la verdad
que ostentaba, no tengo verdad,
tenía mentiras que acumulaban poder
y después irresponsablemente lo repartía,

dije que:

– las ramas arqueadas del helecho tienen movimientos afectivos.
– tres piedras encimadas son una obra de arte.
– corazón o cero son las dos únicas variantes.

Las montañas cansan al que camina
más de lo que el mar cansa al nadador.

Olvidé las caras de los adolescentes
que subí a la montaña
para que aprendan cómo funciona la naturaleza,
tan distinta al funcionamiento
de la vida del club que los llevaba.

Nada cambiará. Nadie producirá.
Muñecos suaves se amontonan
delante del parabrisas del micro
que va hasta un pueblo que se llama
Papagayos.

Querido Sergio:

te cuento cómo fue mi aventura
de 15 años en la literatura argentina:
me acuerdo cómo fue el final:
un borracho le tiró un manotazo
a una burbuja que se inflaba
en el pico de una botella de cerveza,
y que reventó un instante antes
que pudiera agarrarla.

Me gustaría escribirme libros,
publicármelos y regalármelos,
que me calmen y nunca
tener ganas de mostrárselo a nadie:

Un texto que de tan bueno nunca
haga falta mostrárselo a nadie.

Qué cosa incomprensible seré
en este momento que
mi madre se muere
la patria se hunde
y mis amigos son todos
unos hijos de puta?

Cuanto más malo es un texto más lectores necesita.

Mamá anda comiendo algodón
es por eso que no le alcanza la saliva
y no puede armar el bolo alimenticio.
los rayos le secan todos los fluidos.

El poema perfecto no necesita lector.

Atrás de una trinchera de pastillas
que el alma por dentro van secando.
La muerte vino primero a matar la religión
y la virgen pegada en una cuña de madera
quedó hamacándose como una nena
rebelde
a la que nadie puede peinar.

Buscando bajo la luz
lo que perdió en la oscuridad.

El pez translúcido
del tamaño y de la forma de una ,
ahora en el océano está solo.

 

Y ahora resulta que me duele la cabeza

Un dolorcito suave empezó temprano
Después del desayuno y con él
Anduve toda la mañana sin problemas,
En un momento me olvidé que me dolía.
El dolor de cabeza vuelve cuando me acuerdo
Que me duele la cabeza, eso es un dolor leve.
Dolor no es nada, es solo una palabra
Y de acuerdo a las leyes de la permutación
Dolor solo es olor + D.
Después vino un siestín agradable
Que me mantuvo suspendido en el aire
Durante más de una hora y media
Con el olor + D como colchón de mi dormir.
A la tarde comimos un delicioso labaná frío
de un frasco que había en la heladera
y al terminar esta actividad el dolor
volvió con más ganas que antes
por lo que tuve que clavarme una pastilla anaranjada
que mi señora me propuso como solución,
revolvió en la caja de los remedios hasta que encontró una
y me la presentó brillante en la palma de su mano,
el solo verla me desactivó el pensar en el dolor
y quedó relegado unos instantes, en suspenso, sin existencia,
quedó postergado por otros pensamientos,
por lo que pienso que mi mente no es multitareas,
si miro un cuervo volar de una palmera a otra
en ese momento no me duele la cabeza,
la cabeza me duele antes de ver volar el cuervo
y después de ver volar el cuervo.
El dolor de cabeza me duele en la mente
En el lugar del pensar.
A la noche el dolor se intensificó
Y más después de coger,
El traqueteo y movimiento del cuerpo
Enloqueció al dolor de cabeza
Que rebotaba contra las paredes del cráneo
Y después de acabar quedó pulsando furioso
Hasta que se fue calmando
Y quedó latiendo fijo y punzante,
Con esa idea de dolor me dormí.
Pero al rato el dolor me despertó y decidí
Recurrir a lo que vine evitando todo el día:
El migral.
Revuelvo en la caja de medicamentos
Hasta que encuentro la mágica pastilla roja,
El solo verla redonda y de un rojo fuerte y seco
Me calma y me alivia el dolor,
Paladeo el dulzor colorado que tanto conozco,
me la trago y me vuelvo a acostar.
Ahora mi dolor de cabeza lucha contra el dolor,
El latido va mutando, se achica, se aleja
Reaparece desaparece vuelve se reduce
a un punto adentro de la mente, Ahora
es hielo que se derrite, solo quedan
pedazos sueltos y rotos que van cayendo al vacío,
A la bolsa del olvido donde están, entre otras cosas,
Todos los ex dolores de cabeza.

 

Las nalgas entre sí fabrican ojos sociales (fragmento)

4

no ofidios los recargos ni que los reglas de los del cardo un mes los egipcios los negros ojos negros que el Brecht sometió a los 1000 de los 10 horas los ojos de los recargos y los ciclos lo hace en injertos los logros del al gran el cargo los los derechos injertos los negros tras las rejas del cargo o de los los detalles del filme de su a los que emergen del cargo o ciclos los gallos de del o de cargo sintió el calor y los raros los el carro de los los dos aspectos galo en el que un club los logros del que es algo los galos del 3 de un club los pesos ligeros velos negros tras la jergas del cargo o ciclos los besos injertos los negros del del suelo de carro o ciclos los galos los el unos litros de cargos y costó ofidios el arroz en los que el del Insalud los derechos del Gil los reclusos de en el cargo de los diez del el del 12,2 l de cargos y yo la lo o de los declaró fijos los usos de guerra el respeto a los ciclos los dedos le los deseos de los en el cargo o ciclos lo es el de si desglosa en los ejes de su los ciclos los pesos ligeros Galdós tras las rejas del cargo o ciclos los galos los y por recaer o ciclos el cargo objeto de 2 l de cada región y busca de ocurridas los egipcios los logros de globos los del defensor del que hospicio es el dólar ser resueltas de calzos oficio el que los los ciclos lo al ser injertos los nuevos trenes de gran el cargo o ciclos los presos injertos los negros tras las rejas del cargo o ciclos los deseos legítimos de a solas en el desalojo de los más bellos de los arroces de los litros de cargas y José y los recargos ni club Los galos del club lo o de cargo o los los dos de la misma, lo es el que el de la de cada juez los diez del injertos los gallos que es la jergas del cargo o ciclo de esos defectos y desgarros del suelo de cargo o ciclos lo las los hielos del calzos ni los encargos del gestor o egipcios el carro y un que el de su ciclo los derechos legítimos de los horas del al euro en el cargo o ciclos los daños que en los tejados litros de carros ligeros las lo egipcios de carros ligeros y sólo se ven los del corrupto y los más bellos del algo que en zonas de gran ejes del cargo o ciclos los deseos del fin de dos años después de su ejes sobre calzos la URSS los pesos ligeros velos de su ejercen el cargo de los leoneses del sida es el cargo o el que ofrezca o los rojos y los esclavos y los del cielo de Hoz los y al decoro o ciclos de jergas del cargo de los egipcios es uno en el mes de los voz a las reglas de sumé a los ciclos los galos los fines del calzos egipcios el cargos Los cítricos no sólo al ser injertos los negros en el jergas del cargo hijos y a esos injertos de los gallos que es la jergas del cargo o CIF los los derechos del fines decisorios del el recargo o ciclos 10 horas del os dejemos los recargos ni los rojos y los de cargos y el club no nos dejen sin otro de cargo egipcios los logros de sus los ojos al ver en el cargo o de los hechos injertos de los negros tras las reglas legales exigidos los del injertos los logros de su lejano o si los los galos les es el caso o no los recargos y el gestor o egipcios el carro de los que el de su influencia en sus los de zonas de gran húmedos globos ciclo 100 horas de gran los recargos ni los encargos y yo la rojo que los declaró fijos los mesones de del al resultar bufos ciclo los Gales del ni negocios a los de Gales y recargo o ciclos las zonas es la de los a los del oeste al ser el caso ciclos de los pesos ligeros es decir el cargo de los 10 horas es la jergas del cargo o si los recargo fingió hostil de los esclavos y los hijos de los recargos y los egipcios es lo que usted los ojos y los del defensor del cargos los lo ser resueltos de calzos o los estragos y los ciclos lo hace en injertos los logros en el jergas del cargo o los retrasos injertos de los gallos de su ejercen el cargo o ciclos los derechos legítimos de los horas de gran lujo y los los del 12,2 l de cargos y los rojos ni yo el que los ciclos los galos desde el siglo le al juez los logros de su lado los otros segmentos cerro de que el juez Luis los derechos injertos y los rayos del sol jergas del cargo o los los derechos injertos las reglas del ejército y de cargo o los los no las de 2 de su ciclo y a los que el gestor o a los recargos y INSALUD y el que los ciclos los derechos legítimos de los soy alegre o ciclos los dedos de Galdós declaró si yo el que los ciclos largos los de a los ciclos glosó las reglas de buzos ni los más bellos de temes voces las obras de ejes de cargo o los 10 horas en el fin de que sólo tres meses desechó en el caso a los ciclos los pesos ligeros Galdós tras las rejas del cargo o ciclos lo es el del 2, un litros de alcohol y los rojos y los esclavos y los músculos las guerras sucias al caer su en el de sus la el al sostener sus lo en llega usted algo sucio en galo en a los lo negro lo malo es uso lonas la un dolor en el gemelos lanas negro no es red los URSS

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