Flavia Garione

Buenos Aires, 1990

Poeta y profesora en Letras. Vive en Mar del Plata, donde trabaja como docente en escuelas secundarias y en la universidad pública. Co-organiza desde 2011 el Festival de Poesía de acá y administra el blog tengogatitiosbebes. Publicó las plaquetas de poesía Museo local (2012), Mi mente es como un dj malo (2013) y Se oyen gritos de chicas por las noches (2019).

 

 

 

de Éramos punk sin saberlo

 

y si esta mañana de sol pudiéramos tocar ese
fuego…

 

Una fogata hecha
de ramas secas, piñas
y hojas que empezó
siendo apenas una llamita
y fue creciendo
hasta convertirse
en un incendio de grandes proporciones.
un cuadro de una casa nevada
dentro de otra casa.
un incendio tranquilo que trabaja lento
mientras esperás que te pasen a buscar
para ir a hacer compras
un fuego que no le pide permiso a nadie
casi nos ciega de tan rojo
la casa alpina está escondida y nunca le da el sol.
el arroyo que pasa por acá
a sólo dos cuadras, tiene droga en el aire, si vas
no te podés ir
y empezás a decir cualquier cosa
por el exceso de oxigeno
en trance dijiste que parecíamos una manada,
que a los intrusos les ibas a tirar piedras y flechas
y también a las familias, que se acercaban con sus hijos
para pasar ahí la tarde
como nosotros.
el arroyo es nuestro
hay estanques a los que les dicen ollas,
me metí en ellos
y dijiste, es como el cuadro de Ofelia
con flores y plantas que salen del agua
y una luz entre anaranjada y verde
pero sin los huesos de vaca y sin las culebras.
los nenes pescadores les tiran piedras a las culebras
pero nunca les dan porque
ellas nadan excelente.

 

 

Amigos que dejé de ver

 

Marcelo: se está construyendo una casa atrás de la casa
de los padres. Sabe treparse muy bien a los árboles. Lo
apodábamos “el boliviano”. Toca la armónica.
Rocke: arregla electrodomésticos y le gusta lo medieval.
Escucha Almafuerte y hermética. En verano traslada su
habitación al patio. Es una de las mejores personas que
conozco.
Walter: lo apodábamos “waso”. Después de caer preso se
hizo policía. Cuando era chico lo metíamos en el tacho de
basura. Tiene manos gigantes.
Marcos: le decíamos “cara de pájaro”.
Ezequiel: lo apodábamos “Tiburcio”. Le escondíamos la
bici. Una vez lo molestamos y se puso a llorar.
Alan: trabaja en Internet.
Jesabel: su apodo era “mono”. Se hizo inspectora de
tránsito. Todos sus hermanos tienen nombres bíblicos
como Jonás, Josua, Jail.
Tatito Stone: viajamos juntas a Jujuy. En el norte perdió
su billetera. Sigue siendo rolinga y estudia medicina en la
plata. Hacía pulseras. En el viaje sobrevivimos con sopas
instantáneas.
Lucianita: se fue a vivir a Buenos Aires. Es una artesana de
nacimiento. No era muy buena, escondía
pensamientos negativos. Su apodo era “huesos”.
Yoha: muchos problemas. Nos dejamos de hablar a los 15.
Era pandillera. Una vez nos agarramos del cuello. Su
apodo era “topo”. Se mudó al puerto.
Ipi: se fue a vivir a Estados Unidos.
Débora de Colegiales: amigas desde chicas. Fue a un colegio
judío y me encantaba cuando hablaba en hebreo.
Marina: andábamos en rollers. Hacíamos hipnosis. Es
visitadora médica y baila salsa.
Florencia de Padua: se hizo modelo de alta costura y se
fue a vivir a Italia.

 

de Se oyen gritos de chicas por las noches

 

SE OYEN GRITOS DE CHICAS POR LA NOCHES

 

Un audio que todavía no escuché
que no sorprende
seguro diga “buen día”
y “cada vez falta menos para vernos”,
pero una chica que no conozco dijo:
“se escuchan gritos de chicas por las noches”.

¿Escuchás cómo retumban en las plazas
y paradas de colectivo,
en los fondos oscuros de los puertos, los bares,
y en los descampados de luciérnagas y comadrejas?

Se oyen gritos de chicas por las noches
y no únicamente en esta ciudad.

Los escuchan y nadie sale de sus casas
se quedan como encerrados
a pesar de que es verano,
y sean las once de la noche,
y haya familias que salen
a tomar helado de la mano.

También vio una mano que no gritaba,
atravesó la ventana abierta como un rayo
firme y decidida,
un baile silencioso de conejos
fabricados con lana.

Se oyen gritos de chicas.
Sí, se oyen, efectivamente, gritos de chicas,
caracoles que se los están por comer,
ranas que gritan como gatos en las acequias.
tortugas nadadoras que también gritan,
en las zanjas de los barrios,
barrios que los gobiernos jamás van a sanear,
ni arreglar, ni a iluminar
brillan con la luz de la luna rojiza del atardecer,
porque el grito de una chica
no está hecho de palabras,
es de fuego y sale de la mente,
una fogata hecha con cajones de verdulería
y que nunca se extingue del todo.

 

 

Un disco que se llama

 

Un disco que se llama
gritos de la poesía argentina
de todos los tiempos.
en las voces de: Alfredo Alcón,
Inda Ledesma, Luis Medina Castro,
con la música original de Carlos Gustavino
interpretada al piano por el autor
¿y en guitarra?
En guitarra por Roberto Lara
que le canta a la poesía de:
Luis de Tejeda
al niño jesus cristo negro,
Manuel José de Lavarden al paraná,
sólo un fragmento,
Juan Cruz Varela,
Esteban Echeverría,
a la cautiva de mi corazón
Hilario Ascasubi,
la puntita del sol
comienza a:
los colores de la aurora,
me pongo a cantar
como el ave solitaria
con el cantar se consuela.

Un canto que aclare
mi entendimiento
vengan en mi ayuda
vengan en mi ayuda
la lengua se me anuda
en una ocasión tan ruda.
Yo he visto muchos cantores
con fama bien otenida
cruzar con un barquito
como una paloma blanca.
Juan María Gutierrez
en la endecha del gaucho
también crepúsculo de José Mármol

Carlos Carlos Carlos Carlos Carlos

Carlos Guido Spano y Estanislao del Campo.
Corran tus aguas nuestros versos
Ricardo Rojas romance de ausencias.
La silla que nadie ocupa de Evaristo Carriego
Ezequiel Martinez Estrada,
Ricardo Molinari el aire desdeñoso

desdeñoso desdeñoso desdeñoso desdeñoso

Sigue la lista retablo de fábula
son veinte poetas

son
son veinte cantores
son
veinte poetas diez más diez
veinte es el resultado
de todos los tiempos,
de la alta literatura argentina.
Veinte poetas le cantan a
la literatura nacional.

Las fieras aterradas callan
las fieras aterradas callan
las fieras aterradas callan.
La caída de los hombres cantan
la caída de los hombres cantan
la caída de los hombres cantan
a la infamia.
y una sola mujer
una sola mujer
un mujer:
Alfonsina Storni
al fiero amor.

Desde el vientre de mi madre vine,
desde el vientre de mi madre vine
desde adentro
desde el vientre
al mundo
al mundo a cantar.
Cantando me han de encontrar
aunque la tierra se abra
y ya tengo cuando acabar.

 

 

Del viaje al norte no me quedo ni un poema

1
Mujeres y máquinas trabajando,
río salado.
Llueve en los campos de naranjas,
un perro lanudo y un cuis miran el atardecer.
Suena música de supermercado chino
mientras caminás por soja.
¿Los cordobeses son agrandados como Candela
o Candela es agrandada como los cordobeses?
Monte leña/ monte de maíz.
Está nevando en Barranca Yaco.
James había recomendado otra
……………………………………………ruta/
¿Tu muerte es más importante
que la de un perro?
Recreo, un pueblo de bolsas de plástico y un jesús,
perros atigrados de estación de servicio.
Hagamos un concurso
¿Quién sabe más del otro?
Entraña o bife de chorizo,
Beatles o Doors,
helechos o rosas,
no sabe no contesta,
la playa del faro o mundo verde,
álamo plateado o roble.
Vemos gente en culo
bajar de una combi.
Por eso mueren todos los años
por confiar en los gps.

 

2
José vive con los diaguitas.
Si dejás un cabrito en la montaña
a la semana se te hace salvaje.
Siempre le tenés que dejar
el cabrito más gordo al puma.
Es como el humano,
se come lo mejor,
y te deja la cabeza.
A la vicuña si la encerrás
se te muere de tristeza,
por eso una vez al año
dormimos en la montaña,
agarramos a las vicuñas salvajes con boleadoras,
y cuando están tontas
sin que se den cuenta
les sacamos la lana.
Agradecen
no quieren andar
con tanto peso.
Todo esto nos lo contaban los abuelos,
hay veinte familias que viven en las montañas,
bajan cada tres meses
pero siempre vuelven a subir.

 

 

Inéditos

 

Policial negro

 

en una fiesta de casi famosos
mendigando copas de vino
con mi amiga
bailamos así
agitando en el aire
el dedo índice,
damos tantas vueltas
que le tiramos las copas
a los que están al lado
y nos bardean
pero no los escuchamos
estamos en la capsula del baile,
de repente,
mi amiga reconoce a un famoso
lo saluda a los gritos
él apenas nos mira
y sigue desfilando
con su camisa de palmeras.
los actores de la televisión y los músicos están
sobrevalorados, pienso
aunque no puedo fundamentar este pensamiento
que se queda ahí, flotando.
discutimos con un viejo
que nos sigue por todo el boliche
como una mascota
dice que le gusta el policial negro
también cuenta
que está escribiendo una novela
sobre La Pampa
es surrealista, dice
yo empiezo con una especie de discurso
que se pone cada vez más raro
no sé
de dónde saco tantas palabras
todo es muy vertiginoso
hasta que estamos afuera
en medio de un temporal
caminando del brazo
apenas nos mantenemos en pie
digo
no lo puedo creer
todavía es de noche
y el mar choca violentamente
contra las rocas.

 

 

Éramos punk sin saberlo

 

tirábamos huevos en los edificios de lujo
nos pegábamos chicle en el pelo
arruinábamos fiestas
nos perseguían las motos
nos escondíamos adentro de plantas
pedíamos taxis y no los pagábamos
nos tirábamos raid en la cara
macetas por el balcón
andábamos a caballo de madrugada
andábamos a toda velocidad.

 

 

Jiu-jitsu

 

Pienso mucho en cuchillos
en llevar uno a Brasil
aunque probablemente me lo quiten
en el aeropuerto
tener un cuchillo chiquitito, útil
escondido en la bombacha,
en las zapatillas.
Una navaja brillante, con luces fosforescentes
para comer y defenderme como Mata Hari,
Y en la selva pelear contra una víbora
o salvar a Rodrigo, Fernanda o Diego
de una gangrena en una isla desierta.
Todo esto es una fantasía
no sé pelear para nada, menos con cuchillos,
como aquella vez en 2003:
una chica me quería pegar por hacerme la linda
a la salida del colegio
me agarró, era rubia y maciza como descendiente de alemanes, llena de furia,
venía con muchas amigas y perros,
tenían enojo también
vámos a pelear ahora, dijo
le dije no, no puedo, tengo que cuidar a mi hermano menor
respondió, bueno pero mañana te agarro.
Esa tarde en la plaza mis amigos me enseñaron a pelear
les pegaba piñas pero al llegar al cuerpo
la fuerza se iba, como un flan,
practiqué mucho las piñas y las patadas,
pero la chica rubia se olvidó de pelear.
Otro día llegó Yohana:
me gritaba monja puta y se escondía detrás de los árboles.
La agarré una mañana, ¿qué problema tenés?
Con vos, ninguno,
me di vuelta,
me pegó por atrás, a traición,
le pegué piñas en el estómago,
nos caímos al piso, nos agarramos del pelo muy fuerte,
los perros nos ladraban,
estábamos trenzadas como una posición de Jiu-jitsu,
no me soltaba, hasta que nos separaron los vecinos.
Esto no va a quedar así, le grité llorando
¿De dónde salía esa voz?
¿Alguien me puede explicar de dónde
sale esa voz?
La primera tormenta del verano fue ayer,
estábamos en una terraza en el puerto
y una ráfaga rompió los vasos
los levantó como papel, como colillas,
los gatos de la casa volaron en círculos,
gritaban enojados,
una mujer de Santa Fe se persignó,
enseguida se me vino a la mente
la zona oeste de nuestra provincia,
el lugar más aburrido de todos
Morón, Moreno, San Antonio de Padua, Merlo,
con sus placitas llenas de mosquitos y nenes con bicis.
Casas en las que vivieron montoneros famosos,
lugares sin nada que sólo tienen estaciones de tren y familias,
que viven en piletas,
estaciones meadas y vendedores de alfajores que ahora venden cargadores.
las tormentas en esas localidades son terribles porque vienen con mucha furia,
Una vez la estación de tren se desintegró,
mi prima se escondió,
lloraba dentro de una máquina de boletos,
y una señora voló por los aires y aterrizó del otro lado de la calle.
Otra vez, los perros se volvieron locos y se tiraron de una terraza.
El cielo negro amenazante, las luces apagadas,
y ancianas con velas que corren por la noche.

 

 

Temporada de tornados

1
En Dallas
va a pasar un tornado
-el peor en cincuenta años,
dicen los noticieron-
y va a derribar la ciudad.
cientocincuenta hubo esta temporada.
La brevedad los mantiene
destruyendo todo lo que ven.
Mi corazón late,
un tornado se acerca a mi casa.
Leo cartas viejas:
una dice te amo, otra dice
me decepcionaste otra vez.

 

2
Después de que un tornado
arrasó mi casa
volví a escribir poemas
como antes,
y caminé por calles oscuras
es invierno y voy corriendo.
No tengo miedo pero
siento que el universo va a atraparme.
En una milésima de segundos
pienso la relación que el universo
traza entre las personas.
Vos y yo caemos lentamente
por un agujero oscuro,
no te lo dije
pero admiro la forma en
que decís “por supuesto”
y “hagámoslo de nuevo”.

 

 

Queridas amigas

 

Fue un año duro para los sentimientos
lloré durante meses
detrás de la cortina del baño.
Cuando manejaba hacia el trabajo
sintonizaba la radio:
perros muertos al costado de la ruta,
Experimenté sentimientos
que nunca,
me sentí perdida
desconfié de la poesía,
venenosa como víbora en la piedra
…………………….Sé que ustedes, por momentos,
……………………………………………………..también.
Sé que les hicieron daño
y que internet nos confundió,
nos creímos amigos,
no era real, estábamos atrapados
por una retórica mayor
una red, campos magnéticos
trasladándose por el océano
conexión y electricidad se instalaron en la mente.
Sé que sufrieron,
más que yo incluso
Pero no puedo medir el sufrimiento
como si fuéramos víctimas,
necesito salir del misterio del dolor
que crece invisible
y de tan grande
nos pega en la cara
nunca desaparece,
como una criatura
en la nuca,
quiero decirles:
no estamos solas,
hagamos algo grande
tomémonos las manos
confiemos en nosotras
el poema es energía transferida
de donde la poeta
la consiguió.

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