Gabby De Cicco (Rosario, 1965)

Es poeta, traductorx, fotógrafx, y desde 1990 coordina talleres de lectura y escritura creativa, en particular de poesía. Como lesbo-feminista, su motto es «Lo personal/poético es político». Ha publicado cinco libros de poemas: Bebo de mis manos el delirio (1987), Jazz me blues (1989), La duración (1994), Diario de estos días (1998), Queerland (2011) y La tierra de los mil caballos (2016).

 

de La tierra de los mil caballos, Baltasara Editora, Rosario, 2016:

El hotel Chelsea, irreconocible,
al fondo de la noche.
Apenas tres letras iluminadas
dan cuenta de los fantasmas.

Y aún así
el cuervo gótico insiste, explora aún
los límites del cielo. La garganta misma del diablo.

Tierra y yonquis escondidos en la calle 23
o aún comiendo en las mesas de “El Quijote”.

Ginsberg pensó que era un exquisito y bello muchacho.
……………………….No la besó.
Tan sólo le pagó el sándwich de su entrada al trono beat.

 

 

Fotos pinchadas en la pared.
No es ritual de vudú sino de abrirse hacia el infinito.
Robert le decía: “Nadie ve como nosotros, Patti”.

Y la visión se expandía, bajando, hacia el East River.

La densa saliva del amor. La densa saliva
pegándose al glande perdido en la furia de la noche.

No es amor
lo que busca, si algo busca.
…………Si hacia algún lugar va.

No es amor. Es fábrica en el recuerdo
junto al río. Canto de sirenas.
Meadas al borde del mapa de la ciudad.

New York estaba abierta de piernas,
y ellxs se la cogieron.

 

 

A.C.A.B

a Fede Rodríguez

Estamos afuera de la sociedad
“en los oscuros patios de la bastardía”,
con la revolución danzando
en nuestras lenguas.

Dios ha muerto
pero no el punk.

 

 

Todes nos haremos traficantes de armas.
Todes terminaremos nuestros días
con una pierna menos, con la fiebre alta
del fastidio, del desamor.

Alguna vez creí en la poesía.
Era pura ilusión como cuando Cristo fue tentado:
“todo eso podrás tener, todo lo que desees”.

L’artista en la arista escarpada, puño cerrado, arenga:
“El pueblo tiene el poder”. El poder de cambiar cosas.
Yo creí en eso. Creo en eso. Yo era ese creer.

Ahora no veo nada en claro salvo el total vacío.

¿Miento? Digo la verdad.
¿Verdad? Miento.

Mato ese lado iluso. Intento el crimen perfecto
y no me sale. He estado mucho tiempo aquí,
y ahora no quiero morir. Alguna vez quise.
Dos veces en particular lo quise.

Yo soy eso otro que se te escapa, cada fucking día.
Yo soy lo que te apela y contradice. Yo soy lo otro,
lo inabarcable. Lo indecible.
Soy en mi lo que soy en vos
que sos eso que no podés ni siquiera nombrar.

También soy la mentira, el fuego, el deseo,
los elementos esparcidos por todos lados.

 

 

a Aldo Oliva

A veces vuelven las voces y los caballos.
Las voces perdidas en la belleza de cierto futuro.
Los caballos y las voces van rápido.
La película se agiganta y te aspira
en el maelström.

«Lo peligroso en la poesía es
el futuro y la belleza que encierra».

La cuerva gótica marca el ritmo, es
grito
………..sollozo
…………………….jadeo.

Ver a los amigos muertos.
Ver a las muertas avanzando
en estampida ver los fantasmas.

Explota la boca, los dientes vuelan
y muerden el espectáculo zombi.

No dejamos que mueran en paz
porque creemos que solo se fueron
a todas aquellas fiestas del mañana.

 

 

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