Martín Gambarotta

Buenos Aires, 1968

Publicó los libros de poesía Punctum (1996), Seudo (2000), Relapso+Angola (2005) y la plaqueta Para un plan primavera (2011).

 

 

 

de Punctum

 

10.

No hay, no va a haber, no hubo

no hubo, no, no hay, no va a haber

ni hubiese habido si; no hubo,

no hay, no va a haber, no,

hubo, nunca, ni hay, ni puede

haber, no hay, ni debe haber

habido, no hay, no hubo,

ni va a haber errores de línea

en el cráneo, la curva perfecta

de los huesos frontales,

no hubo, no hay, mejor serie que Kojak,

ni máscara más concreta

que estas antiparras de soldador

para pasar la poda de la noche

neutra, no hubo, noche

neutra ni clara, no hay martillo

neutro ni pesado, no, que martille

agarrando el mango del martillo

para martillar con el martillo

la madera de los hechos, no hubo,

no hay: Kojak vendió su coche en llanta

a los chacales, entregó el escudo y arma

al Capitán Griego, los negros amagan

con quemar un kiosko y no lo queman;

no va a haber, Cadáver, mañanas

reales de color tierra

para usar el gatillo, un gatillo difícil,

tenso, que se resiste a ser gatillado

contra algún objetivo enemigo,

ni hay, no hubo, ni hubo de haber,

tiza para delinear con tiza

el contorno de la víctima tirada

boca abajo en el suelo duro;

no va a haber, líneas

de carbonilla en el cielo,

líneas de grano tieso y reventado,

líneas negras que cruzan otras líneas, en ángulo oblicuo

formando enredaderas con líneas

que se despuntan en líneas

que se pierden hacia un fondo

rayado por otras líneas curvas, ni hubo,

ni hay, no hubo no, no va a haber, no hubo,

ni hubo de haber habido, no hay, no.

 

Escopetas recortadas en cartón, bidones

de nafta, plantas alicaídas,

descompuestas, antes de lograr

una forma madura bajo el toldo,

vidrio molido en la carne picada,

una vieja con el tobillo sangrándole

bajo la media de nylon, el personal

de limpieza en la planta baja de IBM,

una cuadrilla de negros

que se deja caer del camión

para romper una calle.

 

 

 

22.

 

………………….

 

Vienen amigos noctámbulos con camperas,

tienen escudos de STP bordados en las mangas,

apagan cigarrillos en las plantas,

putean en italiano, buscan temas 

en la radio, pasan emisoras,

envidian el pathos de los pescadores.

Cada uno sabe y hamaca el peso 

de sus párpados. Después salen

a bares de taxistas. Todo se mueve 

en una luz morbosa, los materiales

hechos por el hombre hacen de carnada

y lo único original es el Cadáver.

 

 

 

36.

La ley seca

en un país mojado. Una paz

gelatinosa en una estado en bancarrota.

La ley seca en un país mojado, junto a la cama

los restos, las escamas en el plato, espinas

en la garganta, la máquina fusiladora 

que trabaja en un idioma sin vértebras. 

 

 

 

de Relapso+Angola

 

Cuando se corta por primera vez

un pomelo en un lugar desconocido

con un cuchillo de punta redonda

y poco filo, más apto en realidad

para untar manteca, el pomelo se vuelve 

más extraño que el mundo que lo rodea

de modo que mirarlo detenidamente 

por demasiado tiempo antes de partirlo

es una invitación al pánico.

 

 

 

Cortó un pomelo transversalmente, partió 

la mañana en gajos raros, la carne 

rosada expuesta por primera vez 

hirió con énfasis su mundo intraducible 

generando una pausa acá

en el contexto de la fruta acuchillada.

 

 

 

Lo que decía no era lo que pensaba 

hasta que cortó un pomelo por la mitad

y expuso el centro de ese mundo a la luz

entonces sí, con la fruta una vez partida

lo que pensaba era lo que decía.

 

 

 

El mundo no es un pomelo

pero el pomelo es un mundo

la fruta definitiva de pómulos rosa pálido 

que ahora sostiene en la palma de su mano 

para hacerle un corte con un cuchillo 

que en su hoja capta luz natural

sea o no sea esto cirugía.

 

 

 

No está dado el contexto para cortar 

un pomelo pero igual corta el pomelo 

y así cambia el contexto dado

con un ademán ficticio produce y no produce 

una alteración momentánea que oblitera 

el único dato cierto

nunca hubo fruta por cortar.

 

 

 

Sacó el cuchillo y en cualquier momento corta

el pomelo que sin razón puso sobre un plato de loza 

pero ahora no, ahora tiene otra cosa que hacer 

la introversión aquietada por el frío

fiebre fina como fibra que abrevia días 

lo empuja hacia un lugar al que no 

debería estar yendo. 

 

Que no 

debería estar yendo

 

que no 

debería estar oyendo

 

que no 

debería estar leyendo.

 

 

 

Inéditos

 

Dan a entender que podrías llegar 

a ser como ellos, te alientan a que

intentes ser como ellos, te tratan

como si fueras igual a ellos

porque saben que nunca

serás uno de ellos. 

 

 

 

Asumiendo estar terminado me trepé

al carruaje de dos ruedas tirado por un buey

a buscar la estrella cáustica de la que vine.

Tomé la ruta uno, tomé la ruta dos

seguí la constelación de los cisnes sucios

dejando atrás edificios, blasfemando

en cuatro idiomas a los quince cielos.

El cielo infinitesimal, el cielo pre-nocturnal

el cielo Emerson Fittipaldi y doce cielos más.

En una laguna de aguas claras me detuve

a lavarme el cerebro. 

 

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