Pablo Bilsky (Rosario, 1963)

Es profesor de Literatura Española en la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario. Trabaja como periodista especializado en política internacional. Publicó la novela Herodes (2015), el libro de poesía Sfruttatori (2018) y el de crónicas de viaje China (2018).

 

Superman

Hilanderas cansadas.
La sombra roma del gabán.
Fresas suaves.
Hiena de la luz para el minueto.
Arlequín sonrosado,
sauce leve del viento.
Tenue la color.
Ya domina la siesta
cuando parte y se va,
como quien se desangra.
Cansado,
lento,
atadillo o fanfarria de entresueño,
lento se va.
Como el velo breves pasos.
Pliegue tranquilo.
Hilo de atar en falsas glorias.
Terminó su jornada.
Es el humus inmenso del trabajo.
Es el lavoro, humus rapaz,
lo que lo estraga y sueña.
Es el humus inmenso del trabajo.
El humus le da peso, lo desgrana,
lo concilia asustado.
Es el trabajo del fuego en el color
aquello que lo borra en el silencio
y lo señala en los letreros,
montañas de alientos
árboles
cielos de ardor.
La imagen de las sombras
sustancian su vacío.
Se va.
Está cansado.
Cansada la color.
Se va despacio.
Cansado.
Se aleja por Highland Avenue.
Deja atrás la jornada,
el celo de la fuga del gamo.
Los mohines que enjugan madrigueras.
Jornalero del tiento, del dedal cantonés.
Los sollozos de todo lo que suda, fragua, suda,
y se encharca, peste, en el Ur-bisoñé.
Ganado del viento y de la caspa.
Se va cansado Superman.
Lento.
Mirando su teléfono.
Se va hacia los suburbios.
Los rincones de las sombras
donde habitan las hiladas profundas
del sudor y el ansia de las sombras.
Es el arlequín de estopa
para la sombra vacía, leve, hueca,
o el relincho de los deseantes.
La sombra que se da, que se escurre
sobre el guiñol.
Superman se va.
Cansado.
Lento.
Deja el guiñol de Hollywood,
atestado.
Se aleja. Lento y lateral,
por Highland Avenue.
Asustada la color de falsos hilos.
Traje de estragos
por un sueño moneditas.
Ropa gastada,
disfraz olvidado entre orines y estopas
de guiñol.
Trastos.
Traje de héroe raído.
Hilo bravo de la densa pobreza del trabajo.
Se va, cansado, gastado.
Muestra la hilacha.
Ya camino a casa, Superman,
hombre de acero,
muestra el hilo fofo de la derrota,
gastada la color
raída, arriada capa.
Huecos raídos por el sueño del color.
Acero apolillado,
víctima del hambre y del acoso.
Superman se va a casa.
No vuela.
La capa desleída, la hilacha
del viento, de la jornada, del ardor.
Mira su celular.
“Llego en 30”, escribe.
Dedos de acero transpirado.
Capa, telón raído, simulacro
del deseo la gloria penitentes.
Ruegan, gritan, se arrastran penitentes.
Se aleja Superman.
Sucio y raído.
Por Highland Avenue.
Se aleja suave y triste y cansado.
Cansada la color.
El traje de gloria desleído.
Mancha suave en sombra leve.
Rastro de sombras chinescas.
La foto por los dólares,
agita la luz de su temblor
y gasta los colores, el traje, la capa.
Botas altas, rojas, cuarteadas.
Bajo el sol bravo las palmeras.
Los motores los gritos, ardor de Hollywood.
Botas de cuerina, cuarteadas.
Bello rostro de actor,
pudo ser Superman,
el de verdad,
el que vuela y vence
en las películas.
Rostro bello, anguloso, ojos de héroe.
Pudo ser el doble
el mismo héroe
el de acero
el que vuela y vence los vientos
pero no.
El rojo está gastado, desleído.
El azul es un dolor de la luz.
El cuero de las botas, palmeras, treinta grados.
Caminan bajo el sol,
capa, botas, bello rostro,
ojos de acero, pómulos de estrella.
Caminó la jornada, la foto por los dólares,
sosos, pañuelos últimos del sudor mortis.
La foto, el sofocón, el billete.
Remedo de la sombra
de una sombra
de una sombra
de una chinesca sombra proyectada
sobre un roto guiñol
reseco, bajo el sol de Hollywood.
Palmeras.
Agujeros en la capa.
Camina lento.
Cruza letreros.
Escuelas de actores, de maquillajes,
desiertos y estacionamientos
y el fulgor, vago, brutal
de los que gritan y sudan cardúmenes.
Peces en el Teatro Chino.
Aguas mansas que nadan y van.
Sucio, bello y cansado.
Es falsa la hipertrofia muscular.
Es de gomaespuma
lo que abulta.
Brazos de acero.
Torso de acero.
Piernas de quien camina, trepa o vuela.
Piernas de pájaro para la gloria.
Pero no.
Todo es falso, fake, bulto, simulación.
Poder de gomaespuma.
Goma, espuma.
Goma y espuma,
cuises de la síncopa
y el fuego heridor.
Se corren, se persiguen,
bultos que se menean.
Gomaespuma.
Se corre,
derrapa,
la que malinfla los brazos
se corre y desliza.
Torero de la derrota.
Se recalienta, como espuma desierto.
Humea.
Charla, difusa, con la que orla
y agranda Genitalia.
La baja gomaespuma de Baja California
la que abulta y achicharra los bajos Superman.
Escala de lirios adormece,
vence el plumón, se escuece la guirnalda.
“Buzz, buzz”, se burla el falso tríceps.
La befa del testículo fake
que suda
que chifla su calor húmedo
solar
de escroto planetario
en tu estacada
Superman.
Se va. Se aleja.
Trabajador de fábricas difusas,
falsos trinos, grutas, deíparos,
fábricas del verbo salar,
galpones de galpones vana frase,
labios gastados, industriales.
Trabajador de sombras sobre sombras
se aleja.
Como un Max Estrella del Orco
del calor californio.
Se va
para el lado donde viven los pobres.
Los émulos de émulos de falsos teatros fake.
El teatro bravo, monedita de calle,
del Hollywood Boulevard y su mugre y su fuga.
Se va
al callejón del Gato.
Donde los héroes
y sus capas
y sus botas cobran vida y diseño.
Hora crepuscular. Un guardillón con ventano angosto, lleno de
sol. Retratos. Grabados autógrafos de Sinatra y Johnny Cash
repartidos por las paredes, sujetos con chinches Staples de
dibujante. Conversación lánguida de un hombre cansado y una
mujer pelirrubia, triste y fatigada: “¿Photos?” “Fuck”. El hombre
se reclina en el respaldo del sillón. La mujer cierra la ventana y la
guardilla queda en una penumbra de sol poniente. Rayas de débil
luz, listones desmayados acarician la botella invertida, estrujada,
de kétchup Heinz. Costras rojas hacen escombro y cubren y
endurecen las paredes de la botella. Empapelan los cuatro vidrios
de una puerta cuatro cromos espeluznantes de una sitcom. Caras
de tocino rancio. Caras de Southern Charm Burger, Smoke &
Pepper, Black & Blue. Encogido en el roto pelote de una silla
enana, desnudo, solo arropado por un sudor añejo y acre, con los
pies entrapados y cepones, Superman guarda silencio. Su traje,
pliegues y atadillo de hilachas, promueve, con su caracterización
de fantoche, una aguda y dolorosa disonancia muy emotiva y muy
moderna.
Se va cansado, héroe, Superman.
Se va, lento, cansado,
caballero de fina estampa,
caballero
Max Estrella solar.
Veredita que se arrulla.
Un lucero.
Besos, flores secas de viejos vahos
de Chabuca,
de Billie Holiday hecha holograma
en su cine para difuntos.
Se va a casa.
A sus espaldas,
brama miente y gime el boulevard.
Los agujeros de su capa muestran, leen, proyectan.
Pantallas en las manos.
En edificios de pantallas y luces.
A sus espaldas,
el boulevard de moscas buzz eléctricas.
Veredas estrelladas,
en la mugre,
en la cochambre de mascar.
Sacan fotos allí, luz eléctrica, gritos,
con aparatos de mascar sacan fotos mascadas.
Fotos de moscas buzz en la mascada.
Hollywood Boulevard.
Polvo, sequedad y cochambre.
Trastos de anticuario.
Motas, muñecas muertas.
Anticuario habitado en secreto
por motas y muñecas muertas.
Hollywood Boulevard
y sus veredas-texto:
la Commedia di Dante
y las obras completas
de Ayn Rand.
Vedi la bestia per cu’ io mi volsi.
Ruleros, maderamen, las toninas fornican.
El texto, el cielo, los ganadores.
Io sono amore angelico.
La luz que se dispensa mendicante.
Le chiavi di tal gloria.
Come ’l segnor ch’ ascolta quel che i piace.
L’ amor che move il sole e l’ altre stelle.
Cansado se aleja y se va.
Trabajador cansado, falsos hilos.
Fiera vencida.
La maquínica fragua, el asbesto,
los filos hierba crecen
en la capa de agujeros
de rojos desleídos.
Azul, pesadilla de aves para el celo.
No hay rojo, ni azul,
ni heroísmo en el cansancio,
émulo de un émulo falso,
gomas-puma,
pudo haber sido,
dicen los pasos leves,
falsos rojos,
de las botas cuarteadas.
Sombra de una sombra de lo que nunca ha sido.
Sombra de la sombra de una falsía.
Obrero de una fábrica tiesa,
puerca, cansada y triste.
(No hay glamour de perdedores, solo el velatorio feliz para la risa
atroz tras bambalinas mueve los hilos del último telón, sombras
chinescas).
Sobre la pared del fondo
de un baldío,
sombras de sombras.
Se va, cansado,
hacia el fúnebre concierto
del perdedor.
Se aleja
operario del aire
tornero fake de ilusiones
telones bravos
agrios
grasos.
(Y allí abrevan buzz las moscas-capataz de los que, sin capa, capa
buscan ralos, mansos, en la angustia mecánica de los perdedores).
Y se fue
por Highland Avenue
como quien se desangra.
Rala su sangre.
Rojo pobre, sucio, gastado.
El vaho de la espuma-sudor.
Fotos de fotos de monedas.
La rala luz le soba los agujeros de la capa.
Cansado.
Émulo de Superman.
La sombra de la sombra de Übermensch
sobre la mancha grasa en la mascada.
Vestigio,
sombra que pasa,
alta, rala y cansada.
Solo un rojo que se desvanece.
Sombra desmayada
de un Arlequino de brisa o falso viento.
Hilanderas cansadas.
Sombra de gabán.
Y fresas suaves,
Arlequino de brisa o falso viento.

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