Roberta Iannamico

Bahía Blanca, 1972

Vive en Villa Ventana, provincia de Buenos Aires. Publicó los libros de poesía El zorro gris, el zorro blanco, el zorro colorado (1997), Mamushkas (1999), Tendal (2001), El collar de fideos (2001), Celeste perfecto (2005), Dantesco (2006), Muchos poemas (2008), El día nuevo (2013), Nomeolvides (2015), Qué lindo (2015) y Caballo de hule (2018), además de libros para niños. Es cantautora en el dúo Las Kostureras y co-dirige la Editorial Maravilla. Integra la antología 53/70 poesía argentina del siglo XXI, publicada por la EMR para el 24 FIPR.

 

 

 

de El zorro gris, el zorro blanco, el zorro colorado

 

Vinieron el zorro blanco, el zorro gris, el zorro colorado.
Me olisqueaban Los dedos de Los pies.
Yo levantaba una pata y la otra como una flamenca.
Entonces vinieron el zorro azul, el zorro plateado, el zorro verde.
No sabían hablar pero se hacían entender clarísimo con movimientos de
sus colas.
Después aparecieron el zorro naranja, el zorro
overo y el zorro violeta.
Se acercaban con falsa timidez.

Más atrás el zorro negro, el zorro púrpura, el zorro
de agua.
Hacían pis para marcar el territorio.

Yo me senté en el pasto y, antes de que empezaran
a comerme poco a
poco, me puse a tejer una cola para igualarlos en
belleza.

Vino la tormenta y los zorros empezaron a correr en
círculos.
No podían pasar las fronteras que ellos mismos
habían marcado.
Me agaché, agarrándome las rodillas hice pis, y se
abrió una puerta.
Salieron los zorros.
Me llevaban en andas sobre sus lomos como una
princesa.
La lluvia los desconcertaba. Los ponía loquitos.

 

 

de Tendal

 

Cada vez que salgo

 

Una pared

que da justo

a la puerta de mi casa

dice te amo

cada vez que salgo

la leo

en diagonal

está

la esquina del chapista

con el chapista

siempre

en el medio del portón

las partes de arriba de la pared

tiene puntas

de botellas rotas

para que los gatos

no hagan nido entre los fierros

parece un palacio

 

 

de El collar de fideos 

 

Debajo de los pinos

el caballo de hule

verde

con lunares blancos

tumbado

duerme

la panza hinchada

las agujas del pino caen lentas

lo cubren

ligeramente

del frío.

 

 

 

Era un animal

todo de fuego

hermoso en su pelaje

despeinado

su presencia

se oía desde lejos

es mi corazón

como palitos que se quiebran

de noche

no podía esconderse

en ningún lado

aun dormido

seguía brillando

pobrecito.

 

 

de Muchos poemas

 

Tornquist

 

Martes a la mañana

todo el pueblo está trabajando

el panadero el mecánico la maestra

todos trabajan

pero no se escucha nada

porque en ese momento

todos trabajan silenciosamente

es un instante especial

las flores trabajan de estar lindas

las hojas aprovechan

el momento de santa quietud

para ser rondas y corridas

por la calle

libertinas

la hamaca continua

en su eterno yin yan

la plaza es un laberinto

abandonado bajo el sol

en un sector

el lago con patos

patos blancos

y orondos jaspeados.

 

 

 

Siempre fui payasa

 

Convertía la torpeza en humor

si me caía de culo

si se me caía el helado

si con la bici me chocaba una pared

ahora por ejemplo

ando como una linyera

por un arroyo sin agua

y no me importa nada

y quiero

ser feliz.

 

 

de Nomeolvides

 

mientras va pasando el tiempo

en tanto que viento es

siempre que

como el aire nos dejamos llevar

adonde no sabemos

ahora que te miro bien

tenés algo acuático alrededor del iris

hoy que contabas

los hechos de tu vida

yo veía la costa

del mar cuando atardece

el planeta tierra

visto desde lejos

 

 

 

bajan por la garganta 

del tobogán

nenes sacando la lengua

nenas que muestran la bombacha

en las hamacas

árboles con manos de viejo

tiran hojas sobre el banco

se pelean los enamorados

la calesita es

el ombligo del mundo

el corazón

en caballo

en avión

en cisne

giraron tan rápido

que cambiaron el sentido de todo

 

 

 

se está llenando la luna

una vez me la tragué

tuve que esperar que se apagara

menguara su luz

adiós

vas a volver a nacer

en cualquier mujer que esté papando moscas

 

 

 

la mochila pesa como un muerto

pero lleva libros

vida para otros

y se abre el tiempo

es igual al cuore

entra todo junto

malo bueno lindo feo blanco negro

mesas que sostienen

nuestros platos llenos

platos rotos pagan

los del hambre eterno

falta fuerza a la poeta

tan cansada llega

a una casa humilde

vuelve siempre

se despide

 

details-profile