Tomás Boasso

Rosario, 1984

Músico y poeta. Publicó los libros El hit del verano (2011) y Vergüenza (2011), ambos en colaboración, y los libros de poesía Fuentes de radio cuasi estelares (2012), Lejos y sin órbita (2012), El Entusiasmo (2013) y La pastilla está adentro (2019). Entre 2017 y 2019 coordinó el taller de escritura en el Instituto de Recuperación Adolescente Rosario (IRAR) y Centros de día, como parte del programa de talleres anuales impulsado por el Ministerio de Innovación y Cultura de la Provincia de Santa Fe en el marco del FIPR. Como resultado, en 2018 se publicó Sólo soy yo, antología de poemas de los participantes del taller en IRAR.

 

 

 

de El entusiasmo

 

Terraza con mi perro 

 

Echados al sol del invierno un mediodía 

le pido perdón por los años fuera de casa, estos últimos

de ahora en más le aseguro compañía. Y si bien 

estamos solos, mi perro y yo, están también 

las doscientas baldosas del suelo, las macetas vivas, 

una viga sostenida por ladrillos, 

la carcasa hueca del motor, su hélice quieta,

una bicicleta sin brillo de cuando éramos chicos 

desgastada por las lluvias, el viento, los veranos secos, 

una lámina de polvo sobre el área se levanta 

en remolinos y va dispersa ya a los balcones 

linderos, cúpulas, altillos: plano sobre plano 

mil quinientas dimensiones 

el secreto humano, variedad en las opciones 

de acción y posibilidad a la luz o no del sol, separados 

por antenas pero unidos por el mismo despliegue 

………….………….………….………….………….………….de cemento, 

acá bajo el recorte de un cielo fresco y abierto.   

 

 

 

Suerte y lamento

 

Hoy me acordé de vos

cuando encontré plata en un bolsillo

porque siempre te pasaba

y a mí nunca, y no sabía cómo hacías

y ahora que me pasó entendí

que no hay que hacer nada,

que te la encontrás y listo.

 

 

 

En el pasto del parque cerca de un sauce 

 

Es invierno pero está verde, el sauce, pleno 

y no estoy seguro de haber tenido, alguna vez

uno tan al toque, de mi conciencia digo  

es una noche clara y luminosa al borde del río 

en el pasto del parque cerca de un sauce. 

Luna detrás del chorro de un avión ya ancho, 

nube quieta al ras del suelo 

el pasto huele húmedo,

fiaca tuerce modo vigor. 

 

 

 

Después de tres días lluviosos crecieron hongos 

 

en el jardín, blancos y dorados.

El agua penetró en las paredes y expandió la humedad,

 

cae la pintura, el revoque cae. 

Algunas lluvias intensas más tomarán la caja eléctrica. 

 

Todos los días me paro 

digiero el problema. Va como loco… 

 

Arranco un hongo, 

lo muerdo al sol, apenas, cuidadosamente.

 

 

 

de La pastilla está adentro

 

Poema dominical 

 

Abro los ojos y en el techo veo

el abanico del sol naranja recién saliendo,

aire reciente en la mañana de la mañana:

minutos apenas posteriores al alba.

 

Los pájaros del pino comenzaron su trabajo mensajero.

 

A los ojos de un tercero es así como me veo, 

o a los ojos que sobrevuelan 

y construyen la idea que tengo 

minutos apenas posteriores al alba. 

 

Las perras agradecidas durmieron adentro 

en el sillón y con ventilador. 

Exprimo jugo, caliento agua, 

a la máquina le faltan dos minutos 

para darme el pan listo, la programé anoche,

yo mismo me programé anoche pareciera.

 

El espíritu del domingo 

está en la masa del aire

y cuando abro la puerta del patio 

sale, se dispersa, se entrelaza 

con los espíritus de las demás casas, 

aire de aires que sube al parque celeste del cielo 

donde van también los espíritus de las demás manzanas, 

del barrio y la ciudad entera.

 

Pongo comida en los potes de los gatos… 

 

con cuánto cargo? 

 

 

 

Guitarra y araña

 

Sobre la mesa dejé 

la guitarra durmiendo, 

no la guardé y ahora 

una araña vive adentro.

Por la boca habrá entrado 

y en la noche construido

de pared a pared 

en la madera resonante 

su propio instrumento 

de tela, su casa.

A esta araña,

ahora que practico

le tiembla el mundo

cuando repito este loop.

 

 

 

El sol cuadrado 

salió tras el labio 

de una neblina fría 

y cómo es el estrés

Por el filtro de la crítica no cabe el disfrute,

tentáculos 

del árbol me volví

después los demás 

son brotes de una misma rama

 

Surubí bordado con hilos de cobre 

cuelga en la pescadería 

brilla por sobre los dorados

de Octubre! qué puedo 

yo pedirte más que lumbre

siempre de Septiembre, su timbre verde sutil que recubre 

con perfume las paredes altas que separan

a personas de la misma zona, desde el patio nuestro veo 

el pino del vecino, flor de lavanda gigante 

en la otra cuadra sí, pero en ésta para vos 

ningún amante, cero!

 

 

Levantás la botella 

queda su huella perruna: 

dos pasos, apoyaturas 

 

-El monedero abierto es una planta carnívora

-No te olvides de tener el pasto cerca

 

Ahora el sol es         reflejo de chapita             en el cielo de la mente.

 

 

 

Año nuevo

 

La lluvia yuxtapone a la cañada su cortina ancha

y al silencio de nuestros hermanos su manto fino: 

tienen ellos sus miradas, callados por naturaleza

puerta cerrada de la lluvia que es abundancia 

y bendición pero también tristeza.

 

Qué año que se va! Otro 

poema del primero de enero, 

cuando tengo que trabajar para ganar dinero

que sirva para impuestos y después recién ahí 

el resto, lo demás, soportar discursos abstractos, 

publicidades en la calle: pasacalles y carteles

papeles, pantallas, fotos y videos

yo soy tal tengo tal, estos son mis dientes

cepillados con meada de la pampa

vos perdete! pero no pierdas jamás 

la música y la escritura, estructuras de belleza

plantas sagradas, comuniones…  

 

Ahí están, ahí, mirá, ves? Ahí:

tu familia, tus animales, los truenos 

y los charcos que son de nadie

tenés amistades por todas partes, disfrutá! no seas gil.

 

 

 

Inéditos

 

Armando

 

Acabo de conocerte, acá 

en la puerta del negocio,

estacionaste tu Ducato modelo 92 

y yo te guié 

en la marcha atrás para que no chocaras. 

 

Te bajaste y me agradeciste 

el ínfimo gesto, tal como lo llamaste:

-ey, porque la gente está en cualquiera ya, ey… 

ey, en cualquiera, 

decías.

 

Y como nos caímos bien 

y le tiré onda a tu Ducato viajera,

me la mostraste por dentro y hasta abriste el capot:

-ey, mirá el motor, ey…

-está intacto, te dije 

no tenías porqué saber que si me abrís un capot 

no distingo la batería del motor. 

Gusto de escribir poemas 

a personas que conozco,

tengo la visión preparada 

para otro tipo de circuito.

 

Siempre a futuro me imagino 

con camioneta como la tuya, 

es que ahora metería 

familia, mascotas, abrigo, comida 

y por las rutas bien me iría 

a viajar por la Argentina.

 

 

 

El vaso apilable

 

No sos un vaso más, sos un vaso apilable:

te quieren en hoteles, te quieren en los bares.

Te realza la cualidad de entrar en otro

y que otro calce igualmente en vos

ocupando así menor espacio,

el interior vacío de un cuerpo

que el vaso común

nunca ocupará.


 

details-profile