Xel-Ha López

Nació en Guadalajara, México, en 1991. Poeta, traductora y artista. Ha sido ganadora de varios certámenes literarios nacionales e internacionales. Algunos de sus poemas fueron traducidos al portugués, italiano e inglés. Ha publicado Crónicas de un nuevo siglo (Quinqué cooperativa editorial, 2016) y Cartas de amor para mi amigo cerdo (Letour1987, 2015). Cofundadora de los proyectos editoriales La Cigarra, La jardinera guarrior y En Esta Esquina Fanzine. Con Traducción y entendimiento obtuvo la beca Jóvenes Creadores FONCA 2017-2018, en la categoría de Medios alternativos. Actualmente es becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas, generación 2018-2019, en la categoría de poesía.

 

 

Norte/Sur son los poemas del Premio Punto de partida 2016, UNAM. Concurso 47 / Revista No. 198

 

Norte / Sur

 

 

 

Perdí el único documento oficial en el que me veía bonita

y es una lástima 

que alguien lo utilice para hacer daño

y es una lástima que ya no cruce los países sintiéndome bella

o que ya no los cruce

o que ya no sea bella 

porque una cicatriz me haya partido 

en dos la cara

y porque todos los demás días 

de mi vida fotográfica 

esté tremendamente triste

 

Yo quise mi pasaporte

mucho

porque parecía ser feliz en cualquier viaje

y me parecía tambié

que todas las aduanas me amarían

aunque estuviera enojada

 

Pero no lo quise tanto

por haberme expuesto ante tres policías

desnuda

en un salón frío algunas horas

sin ninguna sonrisa parecida a mí

en mi pasaporte

aún sabiendo 

que seguramente habían mirado 

de dónde vení

pero no mi foto

 

Ahora

que las cosas serán más difíciles

porque además de la vida

en el papel parezco peligrosa

me he sentido más triste que nunca

de haber sido robada por todos

de haber perdido 

mi bello retrato 

mi pase de viaje

mi sonrisa 

genuina y rosa

ante un reflector extranjero

mi genuino semblante 

impreso para siempre

en algún sitio.  

 

 

 

Mi voz favorita de la radio  tiene cáncer

 

El otro día leí

que uno se acostumbra a la palabra cáncer

y no supe

si había sido

en un poema 

o en una revista de ciencias 

 

Me quedé pensando 

hasta que llegó 

ese momento luminoso de la memoria

y supe por fin 

dónde lo había escuchado

eso 

de que el cáncer era ya palabra de costumbre

 

No lloré

pero me sentí extraño

 

un tipo de lentes 

oscuros en un lugar oscuro 

ante un público sentado en su cena

hacía chistes que no funcionaban

 

que bien pudieran ser 

las más bellas preguntas 

de un niño de kínder 

 

¿Han visto por qué la ciudad es tan grande?

¿Dónde caben tantos muertos?

 

o que bien podrían haber sido

 pedazos de poemas

pero solo eran 

repertorio

y no hacían gracia

no tenían 

 

Recordé haber dicho que era estupido

y recordé también haber cambiado de canal

 

El joven repaso velozmente sus temas 

hasta llegar a ciertas carcajadas dispersas

pero agudas

distribuidas quizá por el saló

 

El cáncer nos hizo reí

aunque no es necesariamente una palabra graciosa

se ríe también como reflejo

se ríen también las hienas 

y otros animales según creo

a los perros les da cáncer tambié

pero no sé si se ríen 

ladrarán a lo mucho si les duele

llorarán a su manera 

y quizá por qué no 

también quizá se rían

 

Hace aún menos tiempo

un presidente anunció la cura

y yo no sé 

qué tanta esperanza 

haya sentido 

la gente con cáncer 

 

o si hay una fosa común de las noticias

donde a las buenas las sepultan los cadáveres

de la gran ciudad de las otras.

 

 

 

Mi abuela de poder recordar algo dejaría de ser tan contemporánea

 

Mi abuela 

está siempre actualizándome 

 

¿Quién eres tú?

 

Me reta

 Me pregunta 

Me asusta

 

¿Dónde estoy?

 

Inquisitiva 

Me reclama 

 

¿Quién eres tú?

 

Me dice

Me duele

 

Mi abuela regresa

Se sienta 

Sonríe

Dice que sí

Pero no está satisfecha con mi respuesta

 

Yo sé

 

Aunque sea la misma

Aunque cambie

 

¿Dónde estoy?

¿Quién eres?

 

 

 

Mi abuela es más pequeña

más frágil 

y huele a viejito 

 

Soy adulta 

lo sé

y decir viejito

puede ser

solo

anticiparse

 

Pero mi abuela 

es igual frágil 

igual huele a viejito 

y es pequeña

 

Un dí

lo sé

yo seré vieja.

 

 

 

Mi gata tiene novio

ha venido a buscarla 

 

Mi abuela 

de tener tiempo ahora para pronunciar algo

diría que en sus tiempos alguna cosa parecida a esto 

 

un macho cantando 

una hembra mirando desde la ventana 

 

mi abuela de ser más sincera 

diría que la primera vez se siente horrible 

que la primera vez es horrible

pero luego uno se acostumbra 

al dolor 

hasta que muere

pero luego 

nos gusta 

 

nadie ha podido dormir por el ruido de los gatos.

 

 

 

Me he vuelto hormonal y superflua, si es que ambas pueden ser posibles juntas

 

Hablo por ejemplo

de arte

y no sé nada de arte

 

y nunca he estado en el Prado

y nunca he salido 

a decir verdad 

de mi casa

 

aunque a veces 

contemplo cosas 

como si no existieran 

más allá de estos muros.

 

 

 

Un perro mira como una persona enamorada 

y hay aquí 

dos o tres espacios 

que pueden ser fotografiados 

 

un momento

 

Alguien acaricia al perro 

y dos mototaxistas miran el horizonte 

como si lo estuvieran cruzando

 

Al final alguien espera

 cuando el sol ya se ha ido 

y el sonido de los árboles 

bajo el viento juchiteco es 

solo una ola después de otra 

todavía más fuerte

todavía más cerca

 

Yo grito te amo en la estación

como si no te fuera a ver en mucho tiempo

o como si uno de los dos adivinara la muerte

aunque llegue cuando estemos ya viejos 

aunque llegue cuando sigamos juntos

 

Toda la vida es casi nada

una hoja se cae

alguien barre la banqueta de su casa

 

Hay apilado un montoncito de mugre

hay polvo de oro

 

Yo grito eso 

porque en verdad lo encuentro de lo más oportuno

grito 

como pudiera gritar alguien 

sorprendiéndose vivo después de mucho 

como pudiera decir auxilio, amén, más, o gracias 

 

Grito algo honesto 

como esa agua que deja ver los colores de las piedras.

 

 

 

Del libro Crónicas de un nuevo siglo (2016), publicado por el Quinqué cooperativa editorial: 

 

Regalé un libro a un niño que no sabe leer pero lo guarda junto

a la costilla izquierda por alguna casualidad de los enamorados,

y sonríe como si le hubiera dicho qué lindo díaen una lengua

extraña y hubiéramos comprendido todo lo demás. El niño analfabeta 

me pregunta si me gustan los diamantes, no lo sé”, pero ya

me ha dibujado un pentágono perfecto y brilla con el esplendor de

un papel blanco, con la luz de la casa.

 

El primer hombre que me regala un diamante es un niño analfabeta 

que guarda un libro como las señoras guardan una joya, como

las niñas huelen las rosas, aunque no sepan cuántos mineros se

quedaron muertos de tristeza, aunque no sepan el nombre de

quien las compra, y aunque él no sepa cuál letra dice qué, mi niño

analfabeta me ha regalado un diamante en la misma libreta de la lista

del súper, en la libreta de las cosas que hacen falta para ir viviendo.

 

Un día de agosto con Víctor

Chiapas

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