Tin Roda

TIN RODA

Gualeguaychú, Entre Ríos (Argentina), 1995. 

Criado entre los ríos Paraná y Uruguay, devino poeta, profesor de Yoga y maestrx de Reiki. En 2013 egresó de la Escuela Normal de Paraná. Cursó estudios en antropología social y en psicología (UNR). Publicó “Carne de Luz” (Proyecto Camalote, 2020), forma parte de las antologías “(Di)sentires” (Turba, 2015)  y “La Lira Marica”(Saraza, 2020), e integra la colección “Tres poemas” de Ediciones Arroyo. Ha participado en diversos ciclos y festivales de la región, como la Feria Internacional del Libro de Rosario y el ciclo «Poesía Ya» del Centro Cultural Kirchner. Actualmente reside en Paraná.  

Poemas

Este es mi cuerpo
positivo, indetectable

En su centro
hay luz y silencio
girando a la velocidad de la nada
sobre el sonido del mundo

Este es mi cuerpo
y morirá algún día, accediendo a ese espacio
ay, la muerte
donde todas las aberturas chillan
y es música

Este es mi cuerpo, la materia
caliente
de lo que late

Sé que nació un día
y que morirá otro día
y que serán mis hermanes
quienes entreguen este ardor
así suelto,
sin moño ni referencia
al incesante fuego del mundo
donde la piel desaparece
y toda caricia es un canto.

                                                                   En “Carne de Luz”

Cuando murió la abuela de mi padre
se suspendió el carnaval del barrio

Todas las flores
las canciones
los griteríos
fueron a decorar su entierro

Antes de mi nacimiento
mi abuela acompañó a mi madre
haciéndole sopas caseras, como regando
un esqueje
para un jardín distinto

Para hacer la sopa
ella usaba un condimento secreto.
Escuché una pizca
y supe:
la lengua susurra inerte
la tierra no se riega sola
y la sangre ha de ser nombrada.

                                                           En “Carne de Luz”

Soy solo esto
una bolsa de tela llena de pequeñas vibraciones
souvenires, como insectos
solidarios que se filtran
del día hacia la noche

Quiero que nadie
se haga daño al tocarme, al intentar
abrirme y acariciarme
a mí, que soy solo
una bolsa de tela llena de pequeñas vibraciones
que se filtran
del día hacia la noche
de la guerra hacia el amor
del árbol al pez infinito
en el que intento convertir mi sombra
cuando todo parece apagarse

Soy una bolsa de tela
llena de pequeñas vibraciones
recuerdos, huellas, memorias

un punto de fuga
que canta el nombre de la muerte
y su danza sangrienta contra el olvido
                 

                                                              en “Tres poemas”


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